lunes, 29 de mayo de 2017

El portavoz vaticano en la cumbre sobre Salud pide investigar las enfermedades de países pobres

Leishmaniasis, chagas, brucelosis... hay unas 20 “enfermedades tropicales desatendidas” que afectan a más de 1.200 millones de personas de todo el mundo, según recuerda el  Instituto de Salud Tropical de la Universidad de Navarra, que nació en 2011 para paliar esa situación. A menudo faltan recursos contra estas enfermedades porque se dan en países pobres. Otras veces falta simplemente investigarlas, estudiarlas, aprender a combatirlas.

El observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas y actualmente en Ginebra, monseñor Ivan Jurkovič, ha pedido que los países y empresas con capacidad dediquen esfuerzos a estas enfermedades y ha pedido también que los Estados, al preparar estrategias de salud, cuenten también con las entidades religiosas, que deben ser tenidas en cuenta "en la formulación de políticas en la materia”. 


Que el Estado colabore con entidades religiosas
Ivan Jurkovič, en su intervención en la 70ª Asamblea Mundial de la Salud que se desarrolla en Ginebra, explica que “es importante que los gobiernos centrales no se concentren solamente sobre sistemas directamente coordinados y gestionados por instituciones estatales, sino que tengan un abordaje inclusivo que abrace a todos los principales  depositarios, en particular a las organizaciones religiosas cuya contribución a la provisión de servicios sanitarios es fundamental".

"En efecto, en muchos países, las organizaciones religiosas y otras instituciones basadas en la fe asumen una responsabilidad significativa para los sistemas de salud y por lo tanto, deben ser incluidas a la hora de formular las políticas en la materia. Además, deben tener acceso a recursos adecuados para garantizar la fuerza y la capacidad de tales actividades en los sectores religioso y no gubernamental”.  

El diplomático vaticano dijo, según recoge AsiaNews, que la necesidad de ofrecer sistemas sanitarios mejores debe comprender “intervenciones eficaces y accesibles para la prevención y atención para todos, en particular para las personas más necesitadas, en extrema pobreza y más desahuciadas de nuestras sociedades, incluyendo a emigrantes y refugiados”.  
El acceso de medicinas y tecnologías
“Un sistema de salud que funciona bien –siguió diciendo- debe tener, entre otras cosas, una provisión confiable de medicamentos y tecnologías. Sin embargo, la situación efectiva, según surge del Informe del Secretariado sobre los progresos efectuados en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en lo que respecta al acceso a los medicamentos esenciales seleccionados, requiere acciones resueltas por parte de la comunidad internacional. Se registra que la disponibilidad de medios en lo que se refiere a los fármacos esenciales seleccionados alcanza sólo un 56% en el sector público de los países de ingresos medios-bajos". 

¿Investigación de enfermedades "pobres"? Un 1%
Por otro lado, denunció que "apenas el 1% de todo el financiamiento para investigación y desarrollo sanitario es destinado a enfermedades que afectan prevalentemente a los países en vías de desarrollo". 

"Debemos instaurar una colaboración que permita alinear la investigación y el desarrollo en el ámbito de la salud a los requerimientos y exigencias globales de la salud, a fin de garantizar un mayor acceso a los fármacos esenciales para todos. Tal como ha afirmado el Papa Francisco: ‘La salud, de hecho, no es un bien de consumo, sino un derecho universal, razón por la cual el acceso a los servicios sanitarios son puede ser un privilegio"’. 

El portavoz de la Santa Sede explicó que desde el Vaticano, su nuevo dicasterio para el Servicio del desarrollo humano integral está organizando una Conferencia Internacional sobre el tema 'Afrontar las disparidades globales en materia de salud' que se desarrollará en el Vaticano del 16 al 18 de noviembre de 2017.

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