sábado, 4 de marzo de 2017

Cristianos y musulmanes marcharán por la paz desde Erbil hasta Alqosh el Domingo de Ramos

El clima en la llanura de «Nínive es distinto». Muchas ciudades han sido liberadas, las calles empiezan a estar limpias y la gente tiene «muchas ganas de regresar». La Iglesia caldea quiere aprovechar esto para, en el marco de un Año por la Paz, organizar diversas actividades como una Marcha por la Paz con cristianos y musulmanes, una campaña de recogida de ayuda para los refugiados musulmanes, o un viacrucis en distintas localidades liberadas

El patriarca caldeo Louis Raphael I Sako ha lanzado una Marcha por la Paz el Domingo de Ramos «abierta a cristianos y musulmanes». Esta peregrinación, de un día, «partirá de Erbil», la ciudad del Kurdistán iraquí donde miles de cristianos han encontrado refugio tras huir del Daesh, «y terminará en Alqosh», en la llanura de Nínive. Con este gesto, los participantes pedirán el fin de la violencia en Irak y en todo Oriente Medio.

En declaraciones a AsiaNews, el patriarca Sako ha informado sobre las intenciones de la Iglesia local para el inminente inicio de la Cuaresma, en una perspectiva de paz, encuentro y diálogo. «Yo guiaré la marcha –ha señalado– y será una ocasión de fuerte unidad», un frente común contra la violencia y el derramamiento de sangre que han marcado el país y la región.

La Iglesia caldea ha decidido dedicar el 2017 como Año de la Paz. Para el patriarca, el período de preparación para la Pascua representa una ocasión privilegiada para volver a proponer un camino de oración y reflexión, que también sea capaz de abrazar a la comunidad musulmana de Irak. «La paz –ha explicado– debe ser alcanzada tanto por nosotros [líderes religiosos] como por los líderes políticos, a través de iniciativas valientes y decisiones responsables».

Ayuda para los refugiados musulmanes
Es el motivo por el cual, además de la Marcha por la Paz al inicio de la Semana Santa, el Primado caldeo tiene intención de organizar también «distintas citas para celebrar el viacrucis, utilizando como estaciones algunas localidades de la llanura de Nínive, como Teleskof y Batnaya», que han sido liberadas de la presencia yihadista. Esta iniciativa ha surgido en colaboración con la diócesis de Lyon, lo cual demuestra los lazos que se han creado entre la comunidad iraquí y las iglesias del mundo a lo largo de estos años de sufrimiento y persecución.

«En el tiempo de Cuaresma –ha proseguido Sako– también queremos recaudar ayuda y fondos para los refugiados musulmanes, pidiendo a nuestra gente que ayude a las personas que atraviesan necesidades, sin hacer distinciones de credo o etnia».
En las próximas semanas, Su Beatitud tiene programada una visita a un campo de refugiados musulmanes en el cual están alojados «los que abandonaron Mosul» para huir del Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), y llevarles un signo de «solidaridad cristiana». «Son gestos simbólicos, incluso pequeños –ha apuntado– pero que son propios de nuestra tradición. Los orientales usamos mucho los símbolos».

Regreso antes del fin de curso
En las últimas semanas, el patriarca Sako ha visitado varias ciudades pequeñas y pueblos que fueron liberados de la ocupación yihadista en los últimos meses. «Celebré una Misa –ha recordado– junto a 50 familias en Teleskof, y también vinieron otras familias de Alqosh para participar en el evento». El objetivo en estas localidades es «lograr que regresen» todos los habitantes «antes del final del año académico». En Teleskof es un «milagro» que la iglesia no haya sido dañada y que gran parte de las casas se haya salvado. «Ha habido saqueos y robos, pero no se dio la destrucción que hemos presenciado en Qaraqosh y Batnaya, donde el daño registrado llega a ser del 80 %».

En estas localidades, «que son caldeas», se vive «un clima de entusiasmo y hay ganas de regresar. Una alegría plena, como la que se vive en la Pascua de Resurrección, luego de haber atravesado la oscuridad y la violencia. Después de la Misa inauguramos una cruz sobre una colina, una cruz grande, con velas, y vacía, como es propio de la tradición caldea. Esta es un símbolo de la resurrección, y todos los habitantes de la zona acudieron al lugar para participar de la celebración, rezar, cantar y aplaudir».

«Esta es la cuarta vez que vengo a los pueblos liberados de la Llanura y encuentro que el clima es distinto, se hace una vida normal, las calles están limpias y más seguras, aunque todavía sigue estando el problema de las minas en muchas áreas de Nínive», ha aseverado. En Mosul, donde el ejército ha tomado el control del aeropuerto, «tres familias han regresado al sector nororiental de la ciudad, pero aún no he podido visitarlas, porque la situación sigue siendo muy peligrosa».

Llamada a la conversión
La Cuaresma es un tiempo de paz y es tarea de los cristianos, que no están bajo el influjo «de una mentalidad tribal que se nutre de la venganza», volver a comprometerse en un camino de paz y reconciliación. «Cuando cada uno trata de hacer justicia por mano propia, no hay perdón. A nosotros nos toca abrir los ojos [para afirmar] la importancia de la paz, del diálogo, de la convivencia», ha subrayado Sako.

En Irak «hay algo que se está moviendo» y «finalmente se opta por construir puentes en lugar de alzar barreras». Hay intervenciones de políticos y líderes religiosos destacados, ha asegurado, «que han condenado la mentalidad sectaria, que hablan abiertamente de una separación entre religión y Estado, de un régimen civil que garantice la ciudadanía para todos».

Por esta razón, el Patriarca caldeo ha lanzado una petición «de conversión», dirigida a todos los políticos, tanto a nivel regional como mundial, a aquellos que determinan el destino de la región y el mundo con sus decisiones. «Les digo que miren en sus corazones. Tienen una enorme responsabilidad, deben velar por los derechos humanos y por el bienestar de todos, ser abiertos y responsables, hacer que su territorio sea seguro, pero de una manera más humana y no a costa de los demás».

«Los muros complican las cosas, generan más violencia aún. Por eso, debemos quitar las barreras de las calles, los muros de los barrios, eliminar los guetos. Se necesita dialogar, tomar en consideración el bienestar de todos. Esto requiere una conversión total del corazón, es necesario volver a los valores más profundos de la religión. Es por eso, entonces, que la Cuaresma se convierte en un tiempo fuerte para que todos se conviertan, para los que creen y para los que no creen», ha concluido.

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