jueves, 23 de febrero de 2017

A Dios rogando...

La Red Mundial de Oración del Papa, Entreculturas y el Servicio Jesuita a los Refugiados unen fuerzas para liberar a los niños soldado. El objetivo es que la oración por esta intención del Pontífice se traduzca en acciones concretas y estilos de vida más responsables y solidarios

«¡Esta es una tragedia: niños soldados!», volvió a clamar Francisco el domingo. El Vídeo del Papa de diciembre estuvo dedicado a los 350.000 niños obligados a empuñar las armas, y el Obispo de Roma dio durante el rezo del ángelus un impulso más a esta intención promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, la responsable de elaborar estos vídeos.

El jesuita francés de origen español Frédéric Fornos, nombrado por el Papa en julio director internacional de la red mundial, ha revolucionado una obra conocida todavía en muchos países con el nombre del Apostolado de la Oración. El Vídeo del Papa llega cada mes a multitud de personas en todo el mundo (13 millones de visualizaciones en diciembre solo en los canales oficiales del Vaticano), con producciones breves y de cada vez mayor calidad técnica, centradas alternativamente en desafíos comunes a toda la humanidad, o específicos de la Iglesia.

En noviembre surgió la idea de darle una nueva vuelta de tuerca al proyecto, cuando Fornos se encontró con Daniel Villanueva en la Congregación General de la Compañía de Jesús. El director de Entreculturas le habló de la campaña sobre los niños soldado que la ONG iba a lanzar en febrero en varios países junto al Servicio Jesuita a Refugiados, con una recogida de firmas para un manifiesto urgiendo a los gobiernos a poner fin al reclutamiento de menores. La pregunta surgió de forma espontánea: ¿Por qué no unir fuerzas?

La cooperación, que se extenderá aún durante varios meses, servirá de experimento para futuras colaboraciones de la Red Mundial de Oración con otras organizaciones, no necesariamente católicas («los que buscan el bienestar de la humanidad son aliados. Clarísimo», dice Fornos, que el lunes visitó en Madrid la sede de Entreculturas). De forma más inmediata y puntual, el Vídeo del Papa de marzo se lanzará en sinergia con la fundación pontificia Ayuda la Iglesia Necesitada. Trata sobre la persecución de los cristianos. «De los cristianos –remarca Fornos–, no solo los católicos. El Papa insiste mucho en el ecumenismo de la sangre».

…Y con el mazo dando
En su mensaje para la Cuaresma de 2015, recuerda el director de la Red Mundial, el Papa alertó sobre el peligro de que la abundancia de malas noticias nos desalienten y empujen a la pasividad. «¿Qué podemos hacer frente a eso? Rezar es ya una forma de participación en la misión de la Iglesia», responde Fornos. «Pero para que la oración transforme realmente nuestro corazón y nuestras vidas debemos informarnos sobre las situaciones que está denunciando el Papa, conocer el trabajo de las organizaciones que están sobre el terreno, pasar a la acción…». A Dios rogando y con el mazo dando, dicho en castizo.

La visión de Daniel Villanueva es complementaria. «El objetivo de una campaña como esta –asegura– no es conseguir dinero para los proyectos. Para eso hay otros mecanismos. El objetivo es lograr la transformación personal ante una causa social. Hace tiempo que hemos superado el esquema de una solidaridad que consiste simplemente en transferir recursos a los que están lejos. Eso no soluciona la problemática de fondo, las injusticias estructurales. Nuestra propuesta de cambio social pasa por hacernos corresponsables de la realidad mundial, y actores de cambio social en nuestros entornos». Es un trabajo que empieza por los niños, en las escuelas. Entreculturas está presente en cerca de 1.000, informando a niños y niñas de la realidad que se encuentran en sus proyectos y enseñándoles que la transformación del mundo comienza por adoptar cada uno estilos de vida personales más solidarios y coherentes. De forma análoga, a la persona que firma el manifiesto de Entreculturas contra el reclutamiento de menores, se le envía información y testimonios sobre esta realidad.

«Es muy importante centrarse en lo concreto», añade Fornos. «No rezamos por intenciones abstractas», afirma, e ilustra su comentario aludiendo a un reciente encuentro con niños soldado en Kivu Norte (República Democrática del Congo), «emocionados cuando les contamos que el Papa y millones de personas en todo el mundo están rezando por ellos».

La acción es el último eslabón de esta cadena de oración, según lo ve Villanueva. Existe una unidad. Los llamamientos del Papa a la oración por causas solidarias –asegura– han tenido como efecto directo que «las organizaciones sociales de Iglesia estamos encontrando un reconocimiento mucho mayor de nuestro papel. No te imaginas la cantidad de gente que se ha acercado a nosotros movida por Francisco. Están surgiendo por ejemplo alianzas con empresarios por la educación de los vulnerables y otro tipo de iniciativas antes inimaginables».

La punta del iceberg
«El Vídeo del Papa es solo la parte visible del iceberg», matiza Frédéric Fornos. «Esto no sería posible sin la oración de tantas personas en todo el mundo según la espiritualidad el Corazón de Jesús, que es el fundamento espiritual de nuestra misión, la que nos ayuda a abrir nuestro corazón y salir de la indiferencia».

La Red de Oración del Papa (el antiguo Apostolado de la Oración) está presente hoy en 98 países y cuenta con 35 millones de personas. A ellas se van añadiendo cada vez más personas jóvenes, fundamentalmente a través de la iniciativa Click to pray, en formato digital.

Aunque se trata de una obra encomendada desde 1849 a los jesuitas, «no es una obra de la Compañía de Jesús», aclara su director internacional. Antes su cargo lo ocupaba de oficio el superior general de la congregación de san Ignacio, pero Francisco ha roto con esa tradición «para indicar más claramente la pertenencia a la Santa Sede», explica Fornos. Del mismo modo, adelanta, cuando se aprueben los nuevos estatutos, «los nombramientos de los directores nacionales de la red de oración se harán con la aprobación de las conferencias episcopales».

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