miércoles, 4 de enero de 2017

Las efemérides culturales arañan 2017

El año nos llevará del V centenario de Cisneros a las dos décadas del Museo Guggenheim
| La “civilización del espectáculo”, como preconizaba Mario Vargas Llosa hace ya cinco años, está bien instalada en el panorama cultural: triunfa, sobre todo, el afán de entretenimiento y un aumento –desproporcionado– del populismo como razón de ser de la programación. En este escenario, la tendencia a la efeméride como gancho es, cuanto menos, una estrategia que se ha demostrado eficaz contra el aparente desinterés general por la cultura y sus ramificaciones. Según el CIS, 2016 deja cifras alarmantes: el 40% de los ciudadanos no lee, el 70% no va a museos y el 50% no va al cine.

Los ecos de las figuras del afamado cardenal renacentista fray Francisco Ximénez de Cisneros (1436-1517) y, sobre todo, del gran pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) se verán ante la imposible tarea de tomar el testigo de las conmemoraciones de santa Teresa de Jesús y de Miguel de Cervantes. Ninguna de ellas, no obstante, tendrá, de momento, el paraguas de Acción Cultural Española –la institución que vela por las conmemoraciones culturales– ni del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

El V centenario del nacimiento, en Torrelaguna (Madrid), del cardenal Cisneros es una iniciativa del Arzobispado de Alcalá de Henares, que inauguró su amplia programación el pasado 8 de noviembre –día en que se cumplían los 499 años de su fallecimiento en Roa (Burgos)–, con un solemne oficio litúrgico en la catedral de Alcalá, donde reposan sus restos mortales, trasladados ahora al altar del trascoro bajo un gran relieve conmemorativo en bronce realizado por el escultor Julio López Hernández. Su importancia política, cultural y teológica está fuera de toda duda; sin embargo, ni el Ministerio de Cultura ni la Comunidad de Madrid parecen sumarse a la efeméride; sí lo hará Castilla-La Mancha, que recordará al arzobispo de Toledo y padre de la Biblia Políglota Complutense.
Quinientos años hace, precisamente, de la Reforma de Martín Lutero, hito que tan solo tendrá eco, desde el punto de vista cultural, con la exposición que la Biblioteca Nacional le dedicará en mayo a la extraordinaria colección de “libros prohibidos” de Luis de Usoz y Río, erudito decimonónico que atesoró escritos principales de la primera y segunda reforma.

Más de puntillas aún transitará la efeméride de uno de los grandes pensadores del Siglo de Oro, como fue el teólogo y jurista Francisco de Suárez (1548-1617). El jesuita granadino no tendrá una celebración a la altura de su singularidad como pensador y hombre de la Iglesia, que, paradójicamente, sí tuvo en 1948, con ocasión del IV centenario de su nacimiento. Ni siquiera en su ciudad natal; tan solo la Universidad de Navarra parece acordarse del insigne eclesiástico.
Sevilla, sin embargo, no se olvida de uno de los sevillanos más ilustres, como es el pintor Murillo. A él le dedica toda una amplia conmemoración, que ha encabezado el Ayuntamiento, con hasta seis exposiciones de obras del pintor del Siglo de Oro. La programación, que se extenderá hasta 2018, ya ha arrancado con un prólogo sobresaliente: la muestra Velázquez. Murillo. Sevilla, en el Hospital de los Venerables, comisariada por Gabriele Finaldi, director de la National Gallery de Londres.

En 2017 destaca el 80º aniversario del Guernica, la gran obra de Pablo Ruiz Picasso. Desde el 4 de abril, cerca de 150 obras del pintor malagueño, procedentes de más de 30 instituciones de todo el mundo, se podrán ver en torno al famoso cuadro en el Centro de Arte Reina Sofía. La muestra se titulará Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica, y reconstruirá el viaje del cuadro hace 25 años desde el MoMA de Nueva York hasta el madrileño Casón del Buen Retiro.

También sobresale el cumpleaños del Museo Guggenheim de Bilbao, que celebra su 20º aniversario con una intensa programación denominada El arte lo cambia todo, y que contará con once exposiciones temporales, entre ellas una esperada retrospectiva de Bill Viola.

Escritores del siglo XX
En lo literario, no obstante, el protagonismo será para autores del siglo XX. Emotivo y reivindicativo será el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (1917-1998); la Fundación Gloria Fuertes, presidida por Paloma Porpetta, organiza una conmemoración imprescindible; en abril, la Biblioteca Nacional colabora con una exposición junto al Ayuntamiento de Madrid y la Universidad Complutense.
El centenario del nacimiento, en Barcelona, de José Luis Sampedro (1917-2013), símbolo del compromiso intelectual y ciudadano y espléndido novelista, llega de la mano de la Asociación Amigos de José Luis Sampedro, la Biblioteca Nacional, el grupo editorial Penguin Random House y la Universidad Complutense.

También del poeta Miguel Hernández (1910-1942), del que se cumple el 75º aniversario de su muerte en la cárcel de Alicante, se hablará este año. La Generalitat Valenciana finalmente se ha sumado al programa de actividades que, básicamente, han programado el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, la Universidad de Alicante, la Universidad Miguel Hernández de Elche y la Fundación Miguel Hernández de Orihuela.

Otro ilustre alicantino y escritor que será recordado –aunque mucho menos de lo que merece– es José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967), de cuyo fallecimiento se cumplen 50 años. La Diputación de Alicante le dedica un documental, pero la conmemoración tendrá, sobre todo, eco en su casa-museo, perteneciente a la Fundación Caja Mediterráneo, en su ciudad natal de Monóvar, cuyo ayuntamiento intenta que el eco de la celebración vaya mucho más allá. De momento, el apoyo de las instituciones valencianas es escaso, pese a que las Cortes solicitaron por unanimidad al Consell que decrete 2017 como ‘Año Azorín’.
Otro gran autor de la Comunitat Valenciana del que se cumple efeméride es Vicente Blasco Ibañez (1867-1928), que, sobre todo, será reivindicado, esta vez sí, por la Generalitat y, sobre todo, el Ayuntamiento de Valencia, que custodia su legado en la Casa-Museo de los Poblados Marítimos.

El abandono de la cultura sigue un año más
La “cultura” –así, entrecomillada, como un ente genérico que aúna el interés por saber acerca de la condición humana, incluidas sus manifestaciones artísticas, más allá del simple entretenimiento– seguirá, un año más, adscrita a la carestía. El año 2017 estará protagonizado, en este sentido, por la banalización, el espectáculo y sobre todo el desamparo al que sigue condenado lo cultural por parte de las administraciones públicas. Como el continuo abandono del humanismo, el año que comienza se despliega también con la sensación de que lo cultural importa poco o casi nada a las esferas institucionales. Y aún más: de que es molesto y prescindible. O, desde luego, no es ninguna prioridad en ningún presupuesto atado por los recortes y la crisis.

Pero, afortunadamente –a la espera, otro año más, de la ley de mecenazgo, de la bajada del IVA, la defensa del patrimonio cultural o un eficiente plan de lectura–, la cultura española, es decir, la industria editorial, la artística, la cinematográfica, entre otras, ha sabido atravesar el desierto de la crisis y llegar a este 2017 con buena salud, pese al abandono presupuestario y la desconexión entre los ciudadanos, la educación y la cultura. La tendencia es, cada vez más, la acción cultural al margen de las instituciones.

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ

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