viernes, 16 de diciembre de 2016

La diputada del FN se pronuncia sobre la manipulación con fines electoralistas de algunos partidos con respecto al aborto.

 En Francia, intentar disuadir a una mujer para que no aborte será castigado con dos años de prisión y 30.000 euros de multa. 

Dos años de prisión y 30.000 euros de multa. Ese será el castigo para todos aquellos que sean condenados por proporcionar información sobre el aborto a las mujeres que estén pensando en acabar con su embarazo. A pesar de las 76 enmiendas presentadas por el Frente Nacional, la Liga del Sur y Los Republicanos, la Asamblea francesa aprobó, con el voto a favor de las formaciones de izquierda, la implantación del denominado “delito de instrucción” con el que perseguirán al colectivo provida.

“La izquierda ya no tiene ninguna consistencia ideológica. Su electorado tradicional se ha derretido como la nieve al sol. Por ello, necesitan reactivar a los viejos combatientes para recuperar su confianza”, ha asegurado la representante del Frente Nacional, Marion Le Pen, en una entrevista para el diario Présent. 

La diputada de la formación de derecha alternativa en Francia siempre ha sido una de las dirigentes del partido que más ha defendido los valores de la familia tradicional y que ha denunciado férreamente la banalización del aborto en la sociedad. “La supresión del período de reflexión y ahora la creación de este tipo de delito para todas aquellas personas que tratan de ofrecer una alternativa a las mujeres crean en la izquierda la impresión de que están resistiendo ante una amenaza reaccionaria y conservadora“, ha explicado Le Pen sobre esta estrategia del Gobierno de, presuntamente, proteger a las mujeres de aquellos que intentan ofrecer una alternativa -ejercer una “presión externa”, lo llama el Ejecutivo de Hollande- ante el aborto provocado.

“Tomo como prueba un vídeo publicado en la página web del Gobierno en el que un médico explica que la mujer que aborta no sufrirá ningún tipo de secuela física o psíquica”, ha recordado a la vez que ha puntualizado que Simone Veil, -quien impulsó la despenalización del aborto en Francia-, ya reconoció que la interrupción del embarazo siempre iba ligada a ciertas consecuencias.

“Esto es, claramente, una traición completa del espíritu de Veil.La legalización del aborto entonces debía ser una ley excepcional, un acto de última instancia dentro de un contexto de angustia por lo que el Gobierno debía hacer todo lo posible para disuadir a la mujer. Ahora, el simple hecho de intentar convencerla cuando está a punto de abortar es percibido como un atentado contra sus derechos”, ha comparado la sobrina de Marine Le Pen, líder del Frente Nacional y candidata al Elíseo para los comicios presidenciales que se celebrarán el próximo año en Francia en los que parten como favoritos en la primera vuelta electoral, según los sondeos.

Marion Le Pen ha aprovechado la entrevista para desvelar que en Francia se realizan más de 200.000 abortos cada año y que el 10% de los estudiantes de secundaria de la región Ile-de-France ha abortado a pesar del mayor acceso a los métodos anticonceptivos. Además, ha manifestado su apuesta por “la adopción prenatal y la restauración del período de reflexión para evitar decisiones precipitadas en aquellas mujeres en estado de pánico”. El Gobierno debería implantar soluciones financieras para una política familiar digna, ya que el 47% de las mujeres deciden abortar por razones económicas, ha recordado Le Pen.

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