sábado, 31 de diciembre de 2016

El cardenal Osoro alienta a las familias a evangelizar con el ejemplo

Nuevo maratón de abrazos, saludos y bendiciones del cardenal Osoro a las familias a los pies de la Virgen de la Almudena. La fiesta de la Sagrada Familia concluyó con una Misa en la catedral en la que el arzobispo de Madrid pidió a las familias que evangelicen con su vida, porque «en esto, hermanos, no valen teorías»

«Proclamemos la belleza de la familia en nuestra Iglesia diocesana, en los lugares donde estamos, donde trabajamos, donde vivimos…». Este es el desafío que lanzó el cardenal Carlos Osoro a las miles de personas que ponían el punto final en la tarde noche del viernes a la fiesta de la Sagrada Familia en Madrid.

De entre todas las celebraciones diocesanas en las diferentes catedrales españolas volvió a destacar la de Madrid. El arzobispo inauguraba a las 11 de la mañana una cadena de oración ante el Santísimo en la cripta de la Almudena, en la que fueron sucediéndose diversas vicarías, parroquias y movimientos eclesiales. A continuación el cardenal se trasladó a los pies de la imagen de la Virgen patrona de Madrid, y fue saludando a lo largo de toda la mañana a las familias y personas que se fueron acercando. La primera, Silvia, una mujer de Alcobendas, que suele participar todos los años en una fiesta «que se conoce poco, que se valora poco», por lo que agradece que la relevancia que le da desde hace ya varios años la archidiócesis de Madrid. Además –añade– «poder acercarse a hablar con el cardenal de Madrid es un privilegio».
Para muchas familias este encuentro con el obispo es una experiencia fuerte de Iglesia que quieren ofrecer a sus hijos. Hay que viene a contarle al cardenal sus alegrías. Otros, sus penas: algún familiar enfermo, hijos y maridos alejados… Con todos conversa, a todos abraza y bendice. Y finalmente les despide con su última carta publicada en Alfa y Omega, «Contempla la familia en Belén», y una estampa con una imagen de la Sagrada familia de Marko Ivan Rupnik y una oración escrita por el arzobispo en el reverso.
Se trata de un comentario al pasaje del génesis: «varón y mujer los creó». La diferencia entre ambos –explica el cardenal Osoro– «no es contraposición o subordinación, sino para la comunión y la generación. Fueron creados para escuchare y ayudarse mutuamente», mientras que «el fracaso de esta alianza aridece el mundo de los afectos y oscurece la esperanza». De ahí el encargo que dejó el arzobispo a las familias y parroquias en cadena de oración para «que nunca entre en nuestra vida la epidemia de la desconfianza, del escepticismo e incluso de la hostilidad respecto de la alianza matrimonial y la familia, pues engendra en su seno desconfianza, indiferencia y desarraigo».

Junto a ese encargo, los cientos de adoradores que pasaron a lo largo de todo el día por la cripta encomendaron las peticiones que dejaron escritas a los pies de la Virgen de la Almudena. La Delegación de Familia las depositó ante el Santísimo.
«No valen teorías»
El momento culminante de la Jornada de la Sagrada Familia se produjo algunos minutos pasadas las 7 de la tarde, con la Misa presidida por el cardenal Osoro, junto al cardenal Carlos Amigo –arzobispo emérito de Sevilla–, el nuncio del Papa en España –monseñor Renzo Fratini– y el obispo emérito de Ciudad Real, Antonio Algora, además del vicario general de Madrid y otros vicarios y delegados diocesanos y sacerdotes.

El cardenal pidió en su homilía hacer «todo lo que sea necesario para hacer ver en este mundo la belleza que tiene el matrimonio cristiano y la familia cristiana. Y en esto, hermanos –añadió–, no valen teorías. Valen familias que viven según Cristo. Esto es lo que sucedió en el origen de la Iglesia: hogares que cuando otros los veían decían: “yo quiero ser como estos”».

Para ello la clave es salir al mundo revestidos de «misericordia entrañable», y así «mirar a los demás con el mismo amor de Dios». «¿Vosotros creéis que es posible la ruptura entre nosotros si vestimos este uniforme, si nos sobrellevamos mutuamente, si perdonamos?», preguntó el arzobispo. «Queridos hermanos, el Señor cura siempre. La memoria, solo la memoria sin el perdón, hace más grande las heridas».

Acoger a Dios capacita para perdonar y para acoger a los demás con sus «deficiencias» y limitaciones dentro de la propia familia. Y también para abrirse a las situaciones de dificultad que atraviesan otras familias. En su exhortación Amor laetitia –subrayó Osoro, «el Papa no escamotea esas situaciones», como las que afrontan «las familias que tienen que emigrar; las familias que están sin trabajo, y eso crea rupturas y situaciones difíciles», o familias que sufren por «incomprensiones» del tipo que sea. A todos esos lugares es necesario llevar «la alegría del evangelio, la fuerza renovadora que hace posible que este mundo tenga la belleza que necesita la institución más hermosa, más grande, hecha por Dios mismo, que nos recuerda los primeros momentos de la Creación, donde Dios creó al hombre y a la mujer y los puso al frente de todo lo que había creado».
«Hombre y mujer los creó, por amor, para amar, para engendrar vida, vida que construya este mundo en el amor», abundó el cardenal Osoro.

«Hagamos todo lo posible por construir familias cristianas, verdaderas iglesias domésticas, iglesias en las que se manifiesta de verdad lo que el Señor quiere que tengamos: comunión de vida y amor. Y que eso sea también trasladado a toda la Iglesia».
Terminada la Misa, varias parejas de novios se acercaron al cardenal Osoro para recibir una bendición especial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario