miércoles, 16 de noviembre de 2016

24 razones para iluminar el mundo

La imagen de la campaña es un mapamundi repleto de luces. Las tradicionales 24 horas de Manos Unidas ofrecen, este 2016, 24 razones para iluminar el mundo y, así, cambiarlo.
Por amor, por fe, por equidad, por humanidad, por la paz, por el Evangelio, por los niños… La idea es encender una vela en los muchísimos proyectos que la ONG de la Iglesia católica desarrolla a lo largo y ancho del planeta y conseguir despertar las conciencias de quienes pueden, podemos, contribuir a mejorar la vida de los demás. Hay razones, no hay excusas, reza el lema de esta iniciativa que comenzó el 1 de noviembre y en la que se puede participar, a través de la página web www.manosunidas.org/24horas, hasta el próximo día 24. No dejen de hacerlo.

Porque la realidad es que el mundo está, hoy, muy lejos de ser ese mapa iluminado. La realidad es que en Irak, por ejemplo –donde Manos Unidas sostiene proyectos de ayuda en las ciudades de Erbil y Kirkuk– hay miles de niños con el terror grabado en sus ojos. Han visto la muerte, la violencia extrema, y han perdido a familiares y amigos, algunos de su misma edad, muertos o reclutados como futuros suicidas por las bestias del Estado Islámico. Manos Unidas ofrece allí cobijo a más de 1.200 familias, a las que hace llegar comida para paliar la frecuente desnutrición.

La realidad hoy, ahora, en la ciudad de Goma (República Democrática del Congo) es que la guerra ha doblado la población y ha llenado las calles de refugiados, muchos de ellos huérfanos, que viven en condiciones de pobreza extrema. Allí la congregación de carmelitas descalzos que colabora con Manos Unidas trabaja para que los más débiles, los niños, puedan escolarizarse y aprender un oficio tratando de esquivar el negro futuro que la guerra dibuja ante ellos.

La realidad es que en el mundo hacen falta velas, gestos, campañas y ayuda. Hace falta esa conciencia que nos lleve a conmovernos por lo que pasa más allá de nuestro reducido círculo de intereses. Manos Unidas está en ello. No hay excusas para no ayudar.
                                                                                                      Rosa Cuervas-Mons

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