miércoles, 5 de octubre de 2016

El Papa visita por sorpresa las zonas afectadas por el terremoto del 24 de agosto en Italia

Esta mañana, poco después de las 9, el Papa llegó  por sorpresa a la ciudad italiana de Amatrice para encontrar  a la población afectada por el terremoto del pasado 24 de agosto. Acompañado por el obispo de Rieti, Domenico Pompili, el Santo Padre fue en primer lugar a la escuela Romolo Capranica  -habilitada  por los miembros de la Protección Civil en un container- donde saludó a los niños de la escuela primaria, que le regalaron los dibujos que habían pintado tras el terremoto, y a los maestros.

A la salida de la escuela, rodeado de la gente, el Papa dijo: “He pensado durante los primeros días de tanto dolor que mi visita, quizás, iba a ser más un estorbo que una ayuda o que un saludo y no quería molestaros. Por eso he dejado pasar algo de tiempo para que se arreglasen algunas cosas, como la escuela. Pero, desde el primer momento, sentí que tenía que venir aquí. Sencillamente para decir que estoy cerca de vosotros, que estoy cerca de vosotros, nada más ,y que rezo, rezo por vosotros. Cercanía y oración, esto es lo que os ofrezco. Que el Señor os bendiga a todos, que la Virgen os guarde en este momento de tristeza y de prueba”.

Después de bendecir a los presentes, el Santo Padre rezó con ellos un Ave María y añadió: “Sigamos adelante, siempre hay futuro. Hay tantos seres queridos que nos han dejado, que han perecido aquí, bajo los escombros. Recemos a la Virgen por ellos, hagámoslo todos juntos (Ave María) .Mirad siempre hacia delante. Adelante, valor, y ayudaros unos a otros. Se camina mejor en compañía,  solos no se va. Adelante .Gracias”.

Tras saludar al alcalde de Amatrice, Sergio Pirozzi, a las fuerzas del orden, a los bomberos, se encaminó hacia la denominada “zona roja”, donde el seísmo fue más devastador, acercándose lo más posible a los edificios derrumbados y rezó en silencio.  También saludó al jefe de la Comunicación de Emergencia del Cuerpo de bomberos con estas palabras :”Rezo para que no tengáis que trabajar, el vuestro es un trabajo doloroso. Os doy las gracias por lo que hacéis”. Y pidió a los miembros del Cuerpo que se hicieran una foto con él porque eran “los que salvan a la gente”.

El Pontífice prosiguió su viaje otra de las zonas afectadas por el terremoto, deteniéndose en Rieti para visitar la Residencia Sanitaria Asistencial San Raffaele Borbona que acoge a enfermos crónicos y no autosuficientes.  Francisco saludó a todos los pacientes, entre los cuales muchos ancianos desplazados por el terremoto,  y se quedó  a comer con ellos.

Dos horas más tarde fue al puesto de bomberos de Cittàreale, campo base de las zonas del seísmo, desde donde se desplazó a Accumoli, una de las ciudades más afectadas, en la que saludó a varias personas, entre ellas el alcalde, y en la Plaza de san Francisco rezó ante la iglesia del mismo nombre destruida por el terremoto. Desde allí prosiguió hasta Pescara del Tronto y se detuvo tres veces en la carretera para saludar a pequeños grupos de personas. Poco después de las 14 llegó a Arquata del Tronto. En ambas localidades estuvo acompañado por mons. Giovanni D’Ercole, obispo de Ascoli Piceno.

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