martes, 20 de septiembre de 2016

Bélgica aplica por primera vez la eutanasia a una menor

En 2014 Bélgica convirtió en el segundo país -después de Holanda- en despenalizar esta práctica para menores, y en el primero en hacerlo sin límite de edad. 
En Bélgica, único país del mundo donde se puede aplicar la eutanasia sin límite mínimo de edad, se ha practicado por primera a una menor.

El médico que aplicó la eutanasia entregó esta semana un informe a la Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia, en la que se precisa que no ha trascendido la identidad ni la edad exacta de la menor, como tampoco la enfermedad que le llevó a solicitar la muerte asistida.

Cabe recordar que en 2014 Bélgica amplió la ley sobre la eutanasia vigente desde 2002 y se convirtió en el segundo país, después de Holanda, en despenalizar esta práctica para menores, y en el primero en hacerlo sin límite de edad. La legislación holandesa establece que la persona haya cumplido al menos los 12 años, mientras que en Bélgica no se fija una edad mínima, sino que se incluye la noción de “capacidad de discernimiento” del menor.

Además, los pacientes adultos que soliciten la eutanasia deben contar con la opinión favorable de un médico que certifique la gravedad de su padecimiento. La normativa prevé también que un segundo médico sea consultado antes de que se practique cualquier eutanasia, y exige que se someta a una tercera opinión para los pacientes que no tienen una enfermedad terminal.

La normativa belga prevé que niños y adolescentes puedan optar a la eutanasia en supuestos muy restringidos, cuando padezcan un “sufrimiento físico insoportable y su muerte a corto plazo sea inevitable”. En esos casos, se establece que deberán solicitar la muerte asistida en reiteradas ocasiones y contar con una autorización escrita de sus padres, además de someterse a una evaluación psicológica.

Derecho a vivir en contra de la eutanasia
Para la plataforma Derecho a Vivir, esta muerte demuestra que la eutanasia, “una vez legalizada, es imparable y no tiene límites para su aplicación. Es la teoría conocida como ‘pendiente resbaladiza’, que ha demostrado ser cierta”.

La portavoz de Derecho a Vivir, Dra. Gádor Joya, recuerda que “los médicos no podemos colaborar ni provocar deliberadamente la muerte de un paciente. Hay que procurar su curación o paliar su sufrimiento”. La Dra. Joya señala las contradicciones de la ley que permite aplicar la eutanasia a menores en Bélgica, ya que el texto indica que se realizará en casos restringidos pero también indica que se autoriza poner fin a la vida del menor cuando el sufrimiento físico sea ‘insoportable’ y su muerte a corto plazo sea ‘inevitable’.


La portavoz de Derecho a Vivir advierte del riesgo que implica legalizar la eutanasia. “Cuando un enfermo pide morir, lo que está reclamando es no sufrir. Es excepcional que un enfermo solicite que se ponga fin a su vida. Nunca se debe legislar a partir de una excepción ni hacer de ésta una norma”, concluye.

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