sábado, 24 de junio de 2017

festividad de San Juan, historia

La víspera de San Juan o noche de San Juan es una festividad de origen pagano (Litha) celebrada el 23 de junio, víspera del día de San Juan Bautista, en la que se suelen encender hogueras o fuegos. El origen de esta costumbre se asocia con las celebraciones en las que se festejaba la llegada del solsticio de verano, el 21 de junio en el hemisferio norte, cuyo rito principal consiste en encender una hoguera. La finalidad de este rito era "dar más fuerza al sol", que a partir de esos días iba haciéndose más "débil" ―los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno. Simbólicamente, el fuego también tiene una función "purificadora" en las personas que lo contemplaban. Se celebra en muchos puntos de Europa, aunque está especialmente arraigada en España, Portugal (fogueiras de São João), Noruega (Jonsok), Dinamarca (Sankthans), Suecia(Midsommar), Finlandia (Juhannus), Estonia (Jaanipäev) y Reino Unido (Midsummer).

La fiesta cristiana de San Juan es el 24 de junio, seis meses antes de la víspera del nacimiento de Jesús, que es el 24 de diciembre. Estos seis meses son la diferencia que los evangelios indican entre uno y otro nacimiento. No obstante, tres días de diferencia de ambas fechas con ambos solsticios hace que no sea razonable asignar esta fiesta al solsticio, y los estudiosos se inclinan por el hecho de que el 25 de diciembre, nacimiento de Jesús, se asocia más razonablemente a la celebración judía de la Hanukkah o dedicación del Templo (Jesús era el nuevo Templo para los cristianos). Según este razonamiento, la fiesta de San Juan no tendría nada que ver con las celebraciones paganas del solsticio de verano. Una diferencia de 3 días es demasiado margen para el conocimiento astronómico de cualquier época que consideremos. En América Latina, en el nordeste de Argentina, Brasil (tiene Festas Juninas), Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela, la noche de San Juan está así mismo relacionada con antiquísimas tradiciones y leyendas españolas como la Leyenda de la Encantada.

En muchos lugares no cabe duda de que las celebraciones actuales tienen una conexión directa con las celebraciones de la antigüedad ligadas al solsticio de verano, influidas por ritos precristianos o simplemente vinculados a los ciclos de la naturaleza. Sin embargo, en otros lugares (por ejemplo, España y Portugal) la existencia de una vinculación entre las celebraciones del solsticio de verano (en el hemisferio norte) que tiene lugar el 20-21 de junio y las celebraciones del día de San Juan (el 24 de junio) varían en función de las fechas, la discontinuidad en la celebración, las tradiciones y costumbres, etc. Pese a ello, se observan elementos comunes, como la realización de hogueras en las calles y plazas de las poblaciones donde se reúnen familiares y amigos.

La vinculación de los ritos ligados al solsticio de verano con otra celebración popular y bastante extendida del mes de junio, las «verbenas de San Pedro» (el 29 de junio), resulta aún menos clara.

viernes, 23 de junio de 2017

Abandonaban a los bebés en el bosque de los espíritus, hasta que llegaron estas religiosas

La congregación de las Hijas de la Medalla Milagrosa están realizando un encomiable trabajo en Vietnam. Con seis centros de acogida dedicados especialmente a las personas de los grupos étnicos más minioritarios del país, las hermanas han salvado a más de 700 niños cuyas edades varían entre los pocos meses de edad y los 20 años según informa Global Sisters Report.

Su labor se concentra especialemente en las provincias de Kon Tum, en el centro del país, y en Gia Lai, también en la parte central. Una labor complicada debido a los problemas entre los distintos grupos étnicos y el régimen comunista que gobierna el país.

Las malas  prácticas de las etnias
La hermana Imelda Y Biut, de un grupo étnco minioritario del país, afirma que la principal preocupación de los hogares era salvar a los niños huérfanos de las aldeas con diferencias étnicas, que practican algunas costumbres brutales.

Una de ellas es el dor tom ami, que consiste en enterrar vivos a los bebés junto a las madres que mueren en el parto. Esta costumbre se lleva cabo especialmente en las montañas de la región.  

Si el hijo es algo mayor, pero aún necesita de la madre para valerse por si mismo y esta muere, es difícil que escape de un triste final. Normalmente se abandona al niño en el bosque de los espíritus, para que haga compañía a su madre en el más allá.

Gracias a la educación y la labor que realizan las monjas, estas costumbres están dejando de llevarse a cabo.

La hermana Francoise Y Hnet, que trabaja en el Hogar Vincent I, apunta que aparte de alojamiento y comida, a los niños se les proporcionan cuidados médicos, valores morales y clases de catecismo.

"Lo más importante es que, aunque sean de grupos étnicos diferentes, los niños viven en armonía y se respetan mutuamente", dice Hnet. Las hermanas han conseguido esto gracias a una esmerada educación en costumbres étnicas, culturas y tradiciones que hacen que los niños convivan con sus diferencias.

Niños que crecen con un futuro
A Nam, ahora padre de familia y profesor, fue acogido por las hermanas en uno de lo orfanatos cuando era pequeño. Gracias a las oportunidades que le brindaron ahora tiene un trabajo estable y una familia. Cosas que el "veía imposibles" siendo un niño.

A Trach, de la etnia Rongao, está casado con Y Lep, huérfana de la etnia Gie, que fue criada en el Hogar Vincent 2. "Es una buena mujer. Sabe como organizar el trabajo en la familia y cuidar de los niños. Me costó mucho ganarme su corazón. Estoy orgulloso de ella", dice Trach sonriendo.

Las hermanas siguen realizando su labor entre más de 40 etnias distintas entre las que ya existen 212.000 católicos.

jueves, 22 de junio de 2017

Era huérfano rural y pobre, ahora será cardenal de Laos, país comunista, que evangeliza en tribus

Laos, en las montañas de Indochina, sin salida al mar, es un país pobre, de régimen comunista, muchas culturas tribales y animistas y tradiciones budistas. 


En Laos hay 6 millones de habitantes y apenas unos 50.000 católicos: miles de barrios en Europa o América Latina tienen más fieles. Pero Laos ahora va a tener un cardenal, designado por el Papa Francisco. Se trata de Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, que recibirá el capelo cardenalicio en Roma el 28 de junio, víspera de San pedro y San Pablo. 

Anunciar en las tribus animistas
Este obispo, al frente del vicariato apostólico de Vientiane, la capital laosiana, explicaba en 2015 a la agencia AsiaNews los retos de sus diócesis. La agencia resumía así la situación: "Iglesia niña, viviendo el primer anuncio, destinada específicamente a los tribales animistas." "Es una Iglesia que vive la persecución y demuestra su fe entre miles de adversidades", añadía.

El obispo explicaba que "Algunos de los problemas más graves es la falta de personal y la calidad de la formación, ya que en Vientiane no hay un sacerdote diocesano y se tardará al menos 10 años para formar alguno. Por el momento me gustaría hacer hincapié en la importancia de la formación de sacerdotes y laicos, porque necesitamos personal cualificado, y me concentro también en la mejora del Seminario Mayor".

Los catequistas hacen de misioneros
Mientras tanto, en Laos extienden el evangelio los catequistas, a veces itinerantes, que van a vivir a otras aldeas. 

"Tenemos catequistas casados que son verdaderos misioneros que van a vivir en aldeasy se convierten en las raíces de la evangelización. Ellos van y allí directamente comienzan a crear lazos", explicaba el prelado.

Aunque es un régimen comunista, a los católicos de Laos se les permite construir escuelas y centros de salud en las aldeas y el apoyo a los discapacitados. El gobierno lo permite para mejorar las condiciones de vida de la población, que son bastante duras.

El reto de la poligamia
Un reto para los católicos es la poligamia: en muchas culturas tribales se permite tener varias esposas... ¿qué hacer con ellas si el marido se hace católico? Y en otras regiones, simplemente, muchas personas son promiscuas y van cambiando de pareja.

Hijo pobre de madre viuda en las montañas
En una entrevista reciente citada por AsiaNews el futuro cardenal explica: "Yo, que soy una persona común, creo que ser cardenal es una posición de asesor del Papa, para resolver los problemas juntos. Nací en las montañas, mi padre murió cuando yo tenía 10 meses y vivía con mi madre. Éramos pobres. Para ir a la escuela tenía que caminar seis kilómetros, una hora a pie".

Sobre su llamado al sacerdocio dice: "Mi vocación fue igual que la de cualquier otra persona. Después de terminar la escuela en Paksan y Vientián y obtener un certificado, visité el obispo, que me preguntó lo que quería hacer. '¿Por qué no te haces sacerdote?', me preguntó. Nunca pensé que sería algo demasiado grande para mí. El obispo me dio la oportunidad de probarlo y me envió a Canadá para continuar mis estudios".

Itinerario hacia la púrpura
Nacido el 8 de abril de 1944, Mons. Mangkhanekhoun entró en el seminario en Paksan, antes de ir a estudiar en el seminario mayor de Canadá. Fue ordenado por el vicariato apostólico de Vientiane, el 5 de noviembre de 1972, en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús. En 1975 fue nombrado párroco y pro-vicario de Vientiane. El 30 de octubre de 2000 fue nombrado vicario apostólico de Pakse y el 22 de abril de 2001 consagrado obispo. El 2 de febrero de 2017 fue nombrado administrador apostólico de Vientiane.

"El lema que he elegido es 'Todo lo que tengo es tuyo' (Jn 17:10), porque me di cuenta de que toda mi vida he sido instruida para hacer conforme a la voluntad de Dios."

miércoles, 21 de junio de 2017

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El día de nuestro bautismo, ha resonado para nosotros la invocación a los santos. Muchos de nosotros en ese momento éramos niños en los brazos de nuestros padres. Poco antes de recibir el óleo de la unción bautismal como catecúmenos, símbolo de la fuerza de Dios en la lucha contra el mal, el sacerdote invita a toda la asamblea a rezar por aquellos que están a punto de recibir el bautismo, invocando la intercesión de los santos.

Esta es la primera vez que en el curso de nuestra vida, nos regalaron la presencia de los hermanos y hermanas ‘mayores’, que han pasado por nuestro mismo camino, que han vivido nuestras mismas fatigas, y viven para siempre en el abrazo de Dios.
La Carta a los Hebreos define esta compañía que nos rodea, con la expresión “multitud de testigos”. Así son los santos: una multitud de testimonios. Los cristianos en el combate contra el mal, no se desesperan. El cristianismo cultiva una confianza inquebrantable: no cree que las fuerzas negativas y disgregantes puedan prevalecer.

La última palabra sobre la historia del hombre no es el odio, no es la muerte, no es la guerra. En cada momento de la vida nos asiste la mano de Dios, y también la discreta presencia de todos los creyentes que “nos han precedido con el signo de la fe”, (Canon Romano).

Su existencia nos demuestra sobre todo que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable. Y además nos conforta: no estamos solos, la Iglesia está compuesta de innumerables hermanos, a menudo anónimos, que nos han precedido y que por la acción del Espíritu Santo están involucrados en las vivencias de los que todavía viven aquí abajo.
La del bautismo, no es la única invocación a los santos que marca el camino de la vida cristiana. Cuando los novios consagran su amor en el sacramento del Matrimonio, viene invocada de nuevo para ellos –en esta ocasión como pareja– la intercesión de los santos. Y esta invocación es fuente de confianza para los dos jóvenes que parten hacia el ‘viaje’ de la vida conyugal.

Quien ama de verdad tiene la necesidad y el valor de decir “para siempre”, pero también sabe que necesita de la gracia de Cristo y de la ayuda de los santos para poder vivir la vida matrimonial para siempre. No como algunos dicen: ‘hasta el dura el amor’. No: para siempre. Contrariamente es mejor no casarse. O para siempre o nada.
Por esto, en la liturgia nupcial, se invoca la presencia de los santos. Y en los momentos difíciles, hace falta el valor para alzar los ojos al cielo, pensando en tantos cristianos que han pasado por tribulaciones y han conservado blancos sus vestidos bautismales, lavándolos en la sangre del Cordero. Así dice el libro del Apocalipsis.

Dios no nos abandona nunca: cada vez que le necesitemos, vendrá un ángel suyo a levantarnos y a infundirnos su consuelo. “Ángeles” que algunas veces tienen un rostro y un corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos en medio de nosotros.
Esto es difícil de entender y también de imaginar, pero los santos están presentes en nuestra vida. Y cuando alguno invoca un santo o una santa, es justamente porque está cerca de nosotros.

También los sacerdotes custodian el recuerdo de una invocación a los santos pronunciada sobre ellos. Es uno de los momentos más conmovedores de la liturgia de ordenación. Los candidatos se echan a tierra, con la cara hacia el suelo. Y toda la asamblea, guiada por el obispo, invoca la intercesión de los santos. Un hombre, que permanece aplastado por el peso de la misión que se le confía, pero que al mismo tiempo siente todo el paraíso en sus espaldas, que la gracia de Dios no faltará, porque Jesús permanece siempre fiel, y por tanto se puede partir serenos y llenos de ánimo. No estamos solos.

¿Y qué somos nosotros?, somos polvo que aspira al cielo. Débiles en nuestras fuerzas, pero potente el misterio de la gracia que está presente en la vida de los cristianos. Somos fieles a esta tierra, que Jesús ha amado en cada instante de su vida, pero sabemos y queremos esperar en la transfiguración del mundo, en su cumplimiento definitivo, donde finalmente no habrá más lágrimas, ni maldad ni sufrimiento. Que el Señor nos de la esperanza de ser santos.

Pero alguien podría preguntarme:
— ‘¿Padre, se puede ser santos en la vida de todos los días?’
— Sí se puede.
— ‘¿Esto significa que tenemos que rezar durante todo el día?’.
– No, significa que uno tiene que hacer su deber todo el día, rezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos.
Pero hay que hacer todo esto con el corazón abierto hacia Dios, de manera que en el trabajo, en la enfermedad y en el sufrimiento, y también en las dificultades, estar abiertos a Dios. Y así uno puede volverse santo. Que el Señor nos de la esperanza de ser santos.
¡No pensemos que es algo difícil, que es más fácil ser delincuentes que santos! No. Se puede ser santos porque nos ayuda el Señor y es Él quien nos ayuda. Es el gran regalo que cada uno de nosotros puede devolver al mundo.

Que el Señor nos de la gracia de creer tan profundamente en Él, que podamos volvernos imagen de Cristo en este mundo. Nuestra historia necesita ‘místicos’. Tiene necesidad de personas que rechazan todo dominio, que aspiran a la caridad y a la fraternidad. Hombres y mujeres que viven aceptando también una porción de sufrimiento, porque se hacen cargo de la fatiga de los demás. Y sin estos hombres y mujeres el mundo no tendría esperanza.
Por esto les deseo a ustedes –y lo deseo también para mi– que el Señor nos de la esperanza de ser santos. Gracias»

Milani, el maestro exiliado

Ya se lo advirtió Jesús a los fariseos: «Vuestros padres mataron a los profetas y vosotros edificáis sus sepulcros». Es imposible no recordar este reproche de Jesús ahora que Francisco ha decidido hacer este viaje a Bozzolo y Barbiana, y precisamente porque él no tiene nada de fariseo. Acude en visita privada a las tumbas de dos sacerdotes apedreados no hace mucho por sus superiores: don Primo Mazzolari (Cremona 1890 – Bózzolo 1959) y don Lorenzo Milani (Florencia 1923-1967), fallecido hace ahora 50 años.

Mazzolari, por cierto, publicó los primeros artículos de Milani en su revista Adesso (Ahora). Cada número quincenal era un certero aldabonazo a favor de la justicia social en aquella Italia tan democristiana y anticomunista desde 1948. Lo pagó caro: le prohibieron dirigir y colaborar en su propia revista (que se mantuvo hasta la apertura del Vaticano II) y predicar fuera de su diócesis. Sin embargo, otro Papa valeroso, Juan XXIII, no esperó a su lapidación completa y le recibió el 24 de febrero de 1959 en una audiencia privada, clamorosa en la Iglesia italiana. Nos son más conocidos el exilio de don Milani en Barbiana y el retiro de las librerías de sus Experiencias pastorales (BAC) por orden del Santo Oficio.

No hay que rescatar al profeta, sino a su causa
¿Cómo se las va a arreglar ahora Francisco para no convertir Barbiana, aquel penitenciario eclesiástico, en un monumento póstumo más a otro profeta? ¿Cómo evitar las peregrinaciones devotas, las estampitas y el beaterio? Ya lo ha preparado antes de anunciar su viaje: el 23 de abril recomendó leer sus Obras completas en un videomensaje a la Feria de Milán donde se iban a presentar. Hay que abordarlas enteras, sin expurgar pasajes fuertes, como este en el que don Milani se adelantó 50 años a explicarnos el sentido preciso de esta visita. En una carta a su arzobispo, el cardenal Florit, el 6 de marzo de 1964, deshace cualquier equívoco actual: no hay que rescatar al profeta, sino a sus causas perdidas, en este caso, la escuela de los pobres. «De repente me ha saltado a los ojos que la santidad no es tan sencilla como yo creía. Dejarse pisotear puede ser santo, pero al pisotearme a mí, ustedes pisaban también a mis pobres, los alejaban de la Iglesia y de Dios. Y, además ¿de qué sirve amar y callar, poner la otra mejilla a los abusos y a las calumnias, cuando su autor es el jefe de la Iglesia florentina? Cuanto más santamente me callaba, más escandalosa aparecía la lejanía del obispo respecto de los pobres, de la verdad y de la justicia. He trabajado en la construcción de mi santidad personal y, aunque la hubiera alcanzado, no habría servido (en esta vida) más que para sacar a la luz la abyección de una Curia que exilia a los santos y honra a los aduladores y a los espías. Si ahora no me honra usted con algún acto solemne, todo mi apostolado aparecerá como un hecho privado […]. Durante 17 años he servido a la Iglesia católica en sus pobres y hoy quisiera servirla, al menos una vez, también en sus ministros, que hasta ahora, por desgracia, he descuidado y hasta olvidado. Ahí tiene por qué hoy le tiendo una mano. ¿Quiere heredar mi humilde obra? ¿Quiere recoger donde yo he sembrado? ¿Quiere compartir el abrazo afectuoso de los pobres que tanto me quieren y a los que he tratado de acercar al Señor, y que son tan buenos (casi diría tan estúpidamente buenos) de ser capaces de perdonarle todo, de la noche a la mañana, y acogerle como a uno de ellos, como me han acogido a mí? ¿Quiere borrar de un plumazo 17 años de escándalos de la Curia florentina hacia los dos pueblos que me había confiado? ¿Quiere de un plumazo (obligatorio) incorporar a la ortodoxia católica lo que durante 17 años he mantenido heroicamente en la ortodoxia católica hasta el escrúpulo y que, en cambio, su comportamiento lo ha hecho hasta hoy parecer heterodoxo? […]. No le pido que diga a los seminaristas y a mis dos infelices pueblos que esta mía es la santidad, ni que esta es la receta única del apostolado y, todo lo demás, el error. Le pido solo que les diga que en la casa de Dios mansiones multae sunt [hay muchas moradas] y que una de ellas, generosa y ortodoxa hasta el extremo, ha sido la del cura que usted, hasta hoy, ha insultado implícitamente y ha permitido insultar. Un abrazo fraterno, suyo, Lorenzo Milani».

José Luis Corzo, SchP
Profesor emérito del Instituto Superior de Pastoral
Universidad Pontificia de Salamanca


El Papa visita su tumba

En 2017 se cumplen 50 años de Cartas a una maestra, que Lorenzo Milani escribió junto con los alumnos de la escuela de Barbiana, fundada por él. Se trata de uno de los documentos más importantes a favor de una educación de calidad para los más pobres. Milani, que falleció meses después de la publicación de las Cartas, fue un cura incómodo al que la Iglesia de la época silenció. El Papa Francisco visitará el 20 de junio su tumba, a 40 kilómetros de Florencia.

martes, 20 de junio de 2017

Fútbol, pádel, baloncesto, vóley playa… con fines pastorales

La parroquia San Pedro Apóstol, en San Pedro del Pinatar (Murcia), organiza una Olimpiada Solidaria para sacar fondos con los que financiar las diversas actividades pastorales que desarrolla.

Durante la Olimpiada, se disputarán torneos simultáneos de Fútbol Sala (junior y senior), Fútbol 7, Pádel, Baloncesto 3×3, Voley Playa y Cross (niños y adultos). Todos ellos contarán con arbitraje semiprofesional.
Para los ganadores de cada competición, siete restaurantes del pueblo han donado cenas gratis. También habrá trofeos en todas las modalidades y a los participantes inscritos antes del 21 de junio se les obsequiará con una camiseta conmemorativa del evento.
La Olimpiada Solidaria, que tendrá lugar el 2 de julio en el polideportivo local, ha sido organizada en colaboración con la Concejalía de Deportes de la localidad.

La Olimpiada Solidaria se podrá seguir en directo en: olimpiadasolidaria17.blogspot.com.es
En la misma web se pueden consultar las bases de las diferentes modalidades y los formularios de inscripción online.

José Ángel Pardo Guillén, organizador de la I Olimpiada Solidaria

lunes, 19 de junio de 2017

La exactriz erótica Claudia Koll se confiesa: «María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

De actriz de éxito protagonizando películas eróticas en Italia a devota católica que descubrió en la Iglesia la verdadera dimensión de la mujer. Claudia Koll, cuya conversión fue muy sonada, encontró en la Virgen un camino a seguir que le ha llevado a ser verdaderamente feliz. 

Claudia Koll fue una de las estrellas del cine erótico en Italia, muy rentable a inicios de los 90 del pasado siglo. Tenía la fama que le daban sus papeles, como en Cosí fan Tutte, del director Tinto Brassy, y conseguía mucho dinero por ellos. Sin embargo, existía en ella un vacío enorme que no lograba llenar ni con ese éxito ni con los hombres.

Fue en el 2000, año del gran jubileo, cuando esta actriz se convirtió y su vuelta a la Iglesia fue muy sonada debido a los papeles que había protagonizado en el pasado. En este cambio, la Virgen María ha sido fundamental, también antes de su conversión, pues aunque ella no lo supiera ya había una semilla en ella.

Devota de la Virgen de Medjugorje y Fátima
Koll es una devota de la Virgen de Medjugorje, donde ha peregrinado en varias ocasiones, pero Fátima y Lourdes también han sido parte importante para ella. “María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer, a expresar mejor mis cualidades femeninas: la dulzura y el espíritu materno”, aseguraba.


En la entrevista en Medjugorje, Claudia Koll contó cómo la Virgen estuvo cerca de ella durante todo su proceso de conversión y cómo lo pudo sentir así. Y habla concretamente de una experiencia que vivió en este pequeño pueblo bosnio.

Su experiencia con la Virgen
“Es uno de esos momentos en los que todo se detiene. Vi que estaba lloviendo pero no sentía caer la lluvia sobre el paraguas. Es realmente una experiencia maravillosa sentir a la Virgen en el corazón. No se me ocurrió en absoluto buscar signos ni mirar al cielo. Creo que el encuentro tiene lugar dentro de uno”, contaba esta actriz de 52 años.


Claudia Koll explicaba también que la Virgen siempre estuvo con ella aunque no pudiera verla. “Siempre ha estado presente en mi vida, desde que nací. Cuando tenía ocho o diez años, no me acuerdo, vi una película sobre la Virgen de Fátima. Entonces comprendí que la Virgen no era una estatua, era una mujer”.

María, presente en su infancia
La actriz cuenta que en ese momento de su infancia quedó “realmente impresionada al ver que la Virgen había dado una tarea tan importante a los videntes”, niños como ella. “A través de la película sentí que la Virgen me habló de la belleza, la paz, la serenidad”, contaba. Al llegar a su casa hizo una oración en la que pidió a María que llevara ya con ella como hizo con Francisco y Jacinta.


“El Señor no respondió a esa oración pero creo que Él me quiere para dar testimonio de Él. Toda esta experiencia que he tenido me ha ayudado a entender la grandeza de la misericordia divina”.
Hija del Jubileo del 2000
Este proceso que se inicio en el 2000, ella se considera hija del Jubileo, un día en se encontraba desesperada y no sabía qué hacer. Y acabó entrando en una iglesia de Roma.

“Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: ‘Nada, soy una pecadora’. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar… Era la respuesta del Señor”, contaba esta mujer.

“El Señor me invitaba a vivir sin miedo”
“Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado”, aseguraba

Ella se dio cuenta de que “el mundo del espectáculo me ha utilizado” y usa “nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas”.


“Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar”, concluía.

domingo, 18 de junio de 2017

Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
En Italia y en muchos países celebran este domingo la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo - que a menudo se utiliza el nombre latino: Corpus Christi o Corpus Christi . Todos los domingos la comunidad eclesial se reúne alrededor de la Eucaristía, sacramento instituido por Jesús en la última cena. Sin embargo, cada año tenemos la alegría de celebrar la fiesta dedicada a este misterio central de la fe, para expresar la plenitud de nuestra adoración a Cristo que se entrega como alimento y bebida de salvación.

pasaje del Evangelio de hoy, tomada de San Juan, es una parte del discurso sobre el " pan de vida " (cf. 6,51-58). Jesús dice: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. [...] El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo "(v. 51). Quiere decir que el Padre lo envió al mundo como el pan de vida, y para ello se sacrificará, su carne. De hecho, Jesús, en la cruz, dio su cuerpo y su sangre vertida. El Hijo del hombre crucificado es el verdadero Agnello Pasquale, que está fuera de la servidumbre del pecado y sostiene el camino hacia la tierra prometida. La Eucaristía es el sacramento de su carne dada a conocer el mundo; el que come este alimento permanece en Jesús y vivir para él. Asimilar Jesús significa estar en él, llegando a ser hijos en el Hijo.

En la Eucaristía, Jesús, como lo hizo con los discípulos de Emaús, se une a nosotros, peregrinos en la historia, para alimentar nuestra fe, la esperanza y la caridad; a la comodidad en las pruebas; para que nos apoyen en nuestro compromiso con la justicia y la paz. Esta presencia solidaria del Hijo de Dios está en todas partes: en las ciudades y en el campo, en el Norte y Sur, en países tradicionalmente cristianos y en los de primera evangelización. Y en la Eucaristía se da a sí mismo como fuerza espiritual que nos ayude a poner en práctica su mandamiento - el amor unos a otros como Él nos ha amado - mediante la construcción de comunidades de acogida y abierto a las necesidades de todos, especialmente los más vulnerables, pobres y necesitados.

Para alimentarnos de la Eucaristía Jesús también significa abandonarse con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Es recibir a Jesús en el lugar de la propia "auto". De esta manera el amor gratuito recibido de Jesús en la Comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo alimenta su amor a Dios ya nuestros hermanos y hermanas que nos encontramos en el paseo todos los días. Alimentada por el Cuerpo de Cristo, nos volvemos más y más práctico y el cuerpo místico de Cristo. Se le recuerda de la Apostolo Paolo: "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque el pan es uno, nosotros, que somos muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos participamos de un solo pan "( 1 Cor 10,16-17).

La Virgen María, que siempre ha unido a Jesús, el Pan de Vida, nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucaristía, a un banquete con la fe, a vivir en comunión con Dios y con los demás.

Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Mañana es el Día Mundial de los Refugiados promovido por las Naciones Unidas. El tema de este año es " Con los refugiados. Hoy más que nunca hay que tomar el lado de los refugiados ". Este es el tema. La atención concreta va a hombres, mujeres, niños que huyen de los conflictos, la violencia y la persecución. También recordamos en la oración cuántos de ellos han perdido la vida en el mar o en los viajes por tierra agotadora. Sus historias de dolor y esperanza pueden convertirse en oportunidades para fraterno y encuentro genuino entendimiento mutuo. De hecho, el encuentro personal con los refugiados disipa los temores y las ideologías distorsionadas y el factor de crecimiento convertirse en la humanidad, capaz de dar cabida a los sentimientos de la apertura y la construcción de puentes. Expreso mi cercanía a la querida población de Portugal por el devastador incendio que está afectando a los bosques alrededor de Pedrógão Grande causando numerosas muertes y lesiones. Oremos en silencio.

Mi saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos; especialmente aquellos que vinieron de las islas Seychelles, desde Sevilla (España) y Umuarama y Toledo (Brasil). Saludo a los fieles de Nápoles, Arzano y Santa Catalina de Pedara.

Dirijo un saludo especial a los representantes calificados de la República Centroafricana y las Naciones Unidas, que en estos días es en Roma para una reunión organizada por la Comunidad de San Egidio. En mi corazón la visita que hice en noviembre de 2015, en ese país , y espero que, con la ayuda de Dios y la buena voluntad de todos, para estar completamente restablecido y fortalecido el proceso de paz, una condición necesaria para el desarrollo.
Esta noche, en el cementerio de San Juan de Letrán, voy a celebrar la santa misa, seguida de una procesión con el Santísimo Sacramento, a Santa Maria Maggiore . Animo a todos a participar, incluso espiritual, pienso especialmente en las comunidades de clausura, los enfermos y los encarcelados. Esto ayuda también la radio y la televisión.

Y el próximo martes voy a ir en peregrinación a capullo y Barbiana , para rendir homenaje a Don Primo Mazzolari y Don Lorenzo Milani, los dos sacerdotes que nos ofrecen un mensaje de que hoy tanto necesitamos. Una vez más doy las gracias a todos aquellos, principalmente sacerdotes, me acompañan con sus oraciones.


Les deseo a todos un buen domingo. Y, por favor, no se olvide de rezar por mí. Buena comida y adiós!

TELEGRAMA DEL SANTO PADRE FRANCISCO EN LA TORRE GREENFIELL

Texto:
«El santo padre Francisco recibió con tristeza la noticia del devastador incendio en Londres y de la trágica pérdida de vidas y de los heridos.

El Papa confía las almas de aquellos que han muerto al Señor del amor y la misericordia, y hace llegar sus sinceras condolencias a los familiares. Expresa también aprecio por los valientes esfuerzos de los servicios y personal de emergencia y de todos aquellos que se encuentran empeñados para dar apoyo a quienes perdieron sus casas.

El Santo Padre invoca sobre la comunidad local las bendiciones de Dios y su fuerza y paz.

Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado».

sábado, 17 de junio de 2017

Muere en Jerusalén fray Francolino Gonçalves O.P.Gran exegeta de los libros proféticos

Profesor de la Escuela Bíblica de Jerusalén y miembro d ela Pontificia Comisión Bíblica
Redacción, 15 de junio de 2017 a las 15:39
Era Doctor Honoris Causa de la Universidad San Martín de Porres (Lima - Perú). Miembro de la Academia de Historia de Portugal
 El 15 de junio del 2017, Fray Francolino Gonçalves ha muerto en su convento de San Esteban de Jerusalén. Fraile dominico de la Provincia de Portugal, pero que ha vivido durante toda su vida en Jerusalén. Nació el 28 de Marzo de 1943 en Corujas, Macedo de Cavaleiros (Portugal).
Fray Francolino ingresó en la Orden de Predicadores, en la Provincial de Portugal. Hizo sus primeros estudios de Filosofía y Teología en Fátima (Portugal). Desde 1965-1969 estudió en Ottawa (Canadá) donde consiguió el grado de Lector y Maestro en Sagrada Teología. En 1969 fue destinado a Jerusalén, donde un año más tarde, en 1970, consiguió el Bachiller en Sagrada Escritura por la Pontificia Comisión Bíblica y en 1971 consigue la Licencia en Sagrada Escritura en la Pontificia Comisión Bíblica.

Desde 1980 hasta 1986 realiza estudios en orientalismo en el Instituto Oriental de la Universidad Católica de Louvain-la-Neuve (Bélgica) consiguiendo tanto el grado de bachiller (1981) como el de doctorado en el Instituto Oriental de la Universidad con el título: L'expédition de Sennachérib en Palestine dans la littérature hébraïque ancienne, Paris, J. Gabalda (EB 7), 1986 dirigido por Pierre-Maurice Bougert. En 1987 consiguió el doctorado en la Universidad de Lisboa en la Facultad de Historia de la Antigüedad.
Desde 1988 fue profesor extraordinario de Antiguo Testamento en la Escuela Bíblica de Jerusalén hasta que en 1995 fue promovido a profesor ordinario (catedrático) de Antiguo Testamento. En el 2013 pasó a ser profesor emérito dedicándose exclusivamente a la dirección de tesis doctorales y publicaciones.

En la actualidad era uno de los grandes exegetas de los profetas. Era profesor emérito de la Escuela Bíblica de Jerusalén. Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, Miembro del Consejo Científico de Cadmo de la Universidad de Lisboa.
Ha ocupado distintas responsabilidades académicas en la Escuela Bíblica de Jerusalén. Vice-Director durante dos periodos (1976-1979 y1986-1992). Director de Bibliographic Studies and Cahiers de la Revue Biblique (Paris, Gabalda). Director de Studies Collection of the Jerusalem Bible (Paris, Les Éditions du Cerf) y Secretario de Bible Review for the Old Testament.

Era Doctor Honoris Causa de la Universidad San Martín de Porres (Lima - Perú). Miembro de la Academia de Historia de Portugal. Premio Pedro Hispano en el año 2011. Profesor invitado en decenas de Universidades entre ellas la Facultad de Teología, Universidad Pontificia de México; en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Louvain-la-Neuve (Bélgica); en el Instituto Oriental de la Universidad de Lisboa; en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Lisboa; en el Pontificio Instituto de Roma; en l`Ecole Pratique des Hautes Études de París y en la Facultad de Teología, Universidad Pontificia de Salamanca.

viernes, 16 de junio de 2017

Carta Pastoral: “Enlazados en un proyecto de transformación social” Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad

Queridos diocesanos:
He leído con mucho interés el mensaje de mis hermanos los obispos miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Se han dirigido a sus hermanos en la fe y la humanidad, para motivarlos en su compromiso social en favor de los que sufren. Lo hacen con ocasión de celebrarse el Día de Caridad, en la festividad del Corpus Christi. Lo hacen con un título o lema que también ha despertado mi interés, y espero que, del mismo modo, también lo despierte en vosotros: “Llamados a ser comunidad”. En realidad, el compromiso con los pobres siempre está justificado por el hecho mismo de que haya pobres, de que haya desigualdades y, por tanto, de que haya excluidos en la sociedad.

Con este lema, el compromiso cristiano se sitúa en su mismo origen, el más divino y el más humano. En el divino, porque en Dios el amor es comunitario; y en el humano, porque, en razón de nuestro origen, los seres humanos somos constructores de comunidad. El compromiso con los pobres no sólo está justificado por el hecho mismo que haya pobres, de que haya desigualdades, de que haya exclusión en la sociedad. El compromiso es un modo de ser, de sentir, de vivir, en el que no cabe, naturalmente, ninguna exclusión, marginación. Es por eso, que me parece, que se nos recuerde que estamos “llamados a ser comunidad” es, no sólo sugerente, sino toda una provocación.

Se nos invita a vernos “enlazados” en el servicio en un proyecto de transformación social. Es más, nos recuerda que sólo en nuestro ser comunitario es posible encontrar salidas duraderas y estables a nuestra realidad social. Si no es así, y muchas veces sucede, estamos más preocupados en hacer las cosas a nuestro modo que en hacer las cosas en favor de la dignidad del ser humano, que es siempre el impulso de nuestro compromiso con todos los excluidos de este bien comunitario. En ocasiones sucede que el orgullo de personas y grupos sociales o políticos malogran los objetivos mejores, los más nobles, los más eficaces, por el sólo hecho de que las cosas no se hacen como yo las planteo, desde mis presupuestos ideológicos, desde mis métodos. Esos que están en la base del individualismo, del sectarismo.

“Llamados a ser comunidad” es un lema, sin embargo, que sitúa el compromiso en una sola raíz, la que no permite diferencias entre nosotros; la que surge del modo de ser de Dios. Cáritas, con muy buen criterio, habiendo entendido el gran fracaso humano y social del individualismo, nos invita a forjar nuestra convivencia en la espiritualidad de comunión. San Juan Pablo II describió en diversas ocasiones cómo era esto, y yo os ofrezco una, la que me parece más significativa y gráfica:

Espiritualidad de la comunión significa:
  • una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado;
  • capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como «uno que me pertenece», para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad;
  • capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un «don para mí», además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente;
  • saber «dar espacio» al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos acechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias.
No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento. (NMI, n. 43)
Maravilloso, ¿verdad? Pues esa maravilla hecha realidad depende de nosotros, la formamos nosotros, la reflejamos y ofrecemos nosotros al participar de la Eucaristía. Es en el Pan Eucarístico, partido y repartido, como se teje la comunión, como se hace la comunidad de hermanos que miran al mundo con fraternidad y que prefieren en su corazón y su servicio a los más pobres y excluidos de la sociedad. No hay mejor modo de romper el individualismo que ser uno en el Pan que se ofrece a Dios y que de Dios se recibe, en la Iglesia, al participar en la Eucaristía. Ese pan que nos encauza en un compromiso común en favor de los pobres es el que celebramos en el Corpus Christi, día de la Caridad. “Como estaba el Pan disperso por las tierras de labor, haznos uno en esta ofrenda, haznos uno en ti Señor”.

Este es, por tanto, el compromiso que os propongo, querido jiennenses, para este Día de la Caridad: que la Eucaristía, cuerpo entregado y sangre derramada de Jesús para la vida del mundo, nos ayude cada día a descubrir que el acercarnos a la misma mesa, para comer el pan eucarístico, nos propone compartir el proyecto de Dios de lograr una vida digna y un desarrollo humano integral para todos. Desde la Eucaristía cultivemos la comunión, que nos hará cultivar la dignidad humana, cuidar de la casa común, promover el desarrollo humano integral, asumir un compromiso transformador de la realidad social en nuestros modos de pensar y vivir, trabajar por una economía de comunión y tener una espiritualidad de ojos abiertos a Dios y a los hermanos. Y a todos estos propósitos estamos obligados a darle concreción en nuestras ciudades pueblos, a través de nuestras Cáritas, en las vidas de cuantos necesiten de nosotros. Nunca olvidemos que Cáritas recibe su vocación y misión en nuestras comunidades parroquiales, que siempre son comunidades eucarísticas.
Con mi afecto y bendición.
+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén



jueves, 15 de junio de 2017

«La procesión del Corpus es una proclamación única de la centralidad de Dios en la vida humana»

Monseñor Juan Mi­guel Fe­rrer (Ma­drid, 1961) ocu­pa des­de el pa­sa­do mes de no­viem­bre el car­go de deán de la Ca­te­dral Pri­ma­da de To­le­do. Tras ha­ber tra­ba­ja­do, du­ran­te los úl­ti­mos años, en la San­ta Sede como sub­se­cre­ta­rio de la Con­gre­ga­ción para el Cul­to Di­vino y la Dis­ci­pli­na de los Sa­cra­men­tos afron­ta una nue­va eta­pa pas­to­ral. 

En una entrevista para la nueva página web de la Archidiócesis de Toledo que recoge SIC y en vísperas del Corpus, este sacerdote explica la importancia de esta procesión mundialmente conocida que recorre las calles toledanas:

- El pa­sa­do 30 de no­viem­bre tuvo lu­gar su nom­bra­mien­to como deán, ¿cómo asu­me esta nue­vo co­me­ti­do en la ar­chi­dió­ce­sis?
- Con mu­cha ilu­sión. He vis­to, des­de el prin­ci­pio, dos co­sas: que la Ca­te­dral está aho­ra en un mo­men­to muy bueno tan­to des­de el pun­to de vis­ta ma­te­rial (es­ta­do de con­ser­va­ción, man­te­ni­mien­to, pro­yec­tos, etc.) como des­de el pun­to de vis­ta hu­mano ya que la ca­te­dral tie­ne un am­bien­te de tra­ba­jo en­tre los em­plea­dos, ca­nó­ni­gos, etc. que es muy cons­truc­ti­vo y fra­terno; por lo que es un mo­men­to muy pro­pi­cio para po­der ha­cer co­sas y dar a la Ca­te­dral más pro­yec­ción y más irra­dia­ción que es en lo que es­ta­mos com­pro­me­ti­dos to­dos los que for­ma­mos el Ca­bil­do. Y al fin y al cabo lo que hago es dar voz a toda esa ini­cia­ti­va y coor­di­nar­la un poco.

- Este Cor­pus 2017 será el pri­me­ro en que Vd par­ti­ci­pa como deán, ¿qué se es­pe­ra y qué se pre­vé des­de el Ca­bil­do?
Lo pri­me­ro que se pre­vé es que se­rán mu­chas per­so­nas las que par­ti­ci­pen este año en la fies­ta del Cor­pus. Ad­ver­ti­mos que, cada año, el nú­me­ro de afluen­cia es ma­yor. Esto su­po­ne un reto por­que exi­ge man­te­ner el cli­ma de silen­cio, el tema de es­pi­ri­tua­li­dad, el or­den y la be­lle­za plás­ti­ca.

Y que­re­mos, si­guien­do esa lí­nea, me­jo­rar el or­den en el re­co­rri­do pro­ce­sio­nal; el nú­me­ro de par­ti­ci­pan­tes en el cor­te­jo pro­ce­sio­nal es, a día de hoy, tan gran­de que se plan­tean pro­ble­mas or­ga­ni­za­ti­vos: por ejem­plo a qué hora dar arran­que a la pro­ce­sión y cómo ga­ran­ti­zar, para que no su­ce­da, que cuan­do al­gu­nos aún no han sa­li­do de la Ca­te­dral otros ya es­tán re­gre­san­do. Que­re­mos ha­cer un es­fuer­zo para que, a pe­sar del enor­me nú­me­ro de per­so­nas que par­ti­ci­pan, se con­ser­ve ese or­den, esa cla­ri­dad y esa de­vo­ción en todo el re­co­rri­do pro­ce­sio­nal.

- ¿Cuál se­ría la cla­ve para vi­vir pro­fun­da­men­te la so­lem­ni­dad del Cor­pus Chris­ti?
- La cla­ve está en es­tar aten­to; es de­cir: no par­ti­ci­par con pre­jui­cios y no po­ner lí­mi­tes a lo que uno vie­ne a vi­vir, sino de­jar­se to­car y arras­trar por la ex­pe­rien­cia glo­bal que se va a vi­vir y esto es cla­ve.

Para par­ti­ci­par en la ce­le­bra­ción de la Eu­ca­ris­tía y en la Pro­ce­sión: de­jar­se se­du­cir por la Pa­la­bra de Dios, por el sa­cra­men­to de la Eu­ca­ris­tía y tam­bién por toda la be­lle­za plás­ti­ca y hu­ma­na de la pro­ce­sión como re­co­rri­do, como cor­te­jo y como vi­ven­cia co­lec­ti­va. Se tra­ta de una ex­pe­rien­cia úni­ca la que cual­quier ser hu­mano sen­si­ble pue­de ex­pe­ri­men­tar par­ti­ci­pan­do en el Cor­pus to­le­dano. Y esto lo pue­de uti­li­zar Dios y lo uti­li­za, de he­cho, mu­chas ve­ces para to­car el co­ra­zón y ahí le da a cada uno se­gún lo que ne­ce­si­ta. De ahí que en la fies­ta del Cor­pus haya con­ver­sio­nes y sur­jan vo­ca­cio­nes, jun­ta­men­te con las ac­cio­nes de gra­cias.  Por eso po­de­mos afir­mar que no se tra­ta de una ex­pe­rien­cia fol­cló­ri­ca sino de algo que te per­mi­te tras­cen­der tu vida or­di­na­ria.

- ¿Qué dis­tin­gue la fies­ta del Cor­pus Ch­ris­ti de To­le­do res­pec­to a otros lu­ga­res?
- Yo di­ría dos co­sas. Una es la esen­cia­li­dad por­que en el Cor­pus to­le­dano, prác­ti­ca­men­te, no hay otra cosa que el San­tí­si­mo Sa­cra­men­to en su Cus­to­dia. Por ejem­plo, aquí no se pro­ce­sio­nan imá­ge­nes ni re­li­quias, etc. Lo que lla­ma la aten­ción es que la cen­tra­li­dad la tie­ne Je­su­cris­to en el San­tí­si­mo Sa­cra­men­to.

El otro pun­to lo ocu­pa la mis­ma ciu­dad me­die­val que esto se com­par­te con otras ciu­da­des es­pa­ño­las y eu­ro­peas don­de la pro­ce­sión dis­cu­rre por ca­lle­jue­las me­die­va­les. Pero qui­zá, de to­das es­tas ciu­da­des me­die­va­les, To­le­do es la que ha con­ser­va­do la fes­ti­vi­dad y la ha in­cre­men­ta­do a lo lar­go de to­dos los si­glos inin­te­rrum­pi­da­men­te. Y esto ofre­ce una fu­sión de pro­ce­sión y ciu­dad que creo que es úni­ca.

- ¿Cuál se­ría la me­jor ca­te­que­sis que ofre­ce la pro­ce­sión del Cor­pus?
- Creo que la prin­ci­pal ca­te­que­sis es: “Ve­nid, ado­re­mos­le”; el po­der ado­rar a Cris­to en la Eu­ca­ris­tía. Ello tie­ne un fac­tor im­por­tan­te por­que es una pro­cla­ma­ción de fe y una pro­cla­ma­ción úni­ca de la cen­tra­li­dad de Dios en la vida hu­ma­na y so­cial. La ra­zón es la si­guien­te: la pro­ce­sión del Cor­pus es una ma­ni­fes­ta­ción de la reale­za de Je­su­cris­to so­bre los cre­yen­tes y esto lo afir­ma con mu­cha cla­ri­dad la pro­ce­sión del Cor­pus to­le­dano.

Y la pro­ce­sión del Cor­pus ayu­da a en­ten­der que el en­cuen­tro con Cris­to Rey es un en­cuen­tro a la vez con un Cris­to cer­cano; es de­cir es un Rey al al­can­ce de la mano, se pal­pa cer­ca y se ve en las mi­ra­das de la gen­te ha­cia la Cus­to­dia y en ella bus­can­do a Cris­to.

- ¿Qué fru­tos es­pe­ra de este Cor­pus 2017?
- Es­pe­ro y de­seo que la gen­te se deje to­car por el Se­ñor y que ello les lle­ve a des­cu­brir lo bueno que es el Se­ñor. Y por otro lado que esta fies­ta de Cris­to Eu­ca­ris­tía sus­ci­te vo­ca­cio­nes; voy a pe­dir, muy es­pe­cial­men­te, que el Se­ñor nos con­ce­da mu­chas y san­tas vo­ca­cio­nes sa­cer­do­ta­les por­que la Igle­sia lo ne­ce­si­ta; en un fra­se: “Se­ñor da­nos mu­chos y san­tos cris­tia­nos y sa­cer­do­tes”.

miércoles, 14 de junio de 2017

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO



¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
Hoy hacemos esta Audiencia en dos sitios, unidos a través de las pantallas gigantes: los enfermos están en el Aula pablo VI para que no sufran tanto el calor, y nosotros aquí. Pero todos juntos. Y nos une el Espíritu Santo, que es el que hace siempre la unidad. Saludemos a los que están en el Aula...

Ninguno de nosotros puede vivir sin amor. Y una de las más feas esclavitudes en la que podemos caer es la de creer que el amor se merece. Seguramente gran parte de la angustia del hombre contemporáneo deriva de esto: creer que si no somos fuertes, atrayentes y bellos, nadie se ocupará de nosotros. ¿Es la vía de la “meritocracia” no?
Tantas personas hoy día buscan una visibilidad sólo para colmar el vacío interior: como si fuéramos personas eternamente necesitadas de ser confirmados. Pero ¿imagináis un mundo donde todos mendigan la atención de los demás, y nadie está dispuesto a amar gratuitamente a otra persona? Imaginad un mundo así…un mundo sin la gratuidad del querer bien… Parece un mundo humano, pero en realidad está enfermo.

Tantos narcisismos del ser humano, nacen de un sentimiento de soledad. Y también de orfandad. Detrás de tantos comportamientos aparentemente inexplicables se esconde una pregunta: ¿puede ser que yo no merezca ser llamado por mi nombre; o lo que es lo mismo, no merezca ser amado? Porque el amor siempre te llama por tu nombre…
Cuando el que no se siente ser, no se siente querido, es un adolescente; entonces es cuando puede nacer la violencia. Detrás de tantas formas de odio social y de vandalismo, se esconde con frecuencia un corazón que no ha sido reconocido.
No existen los niños malos, como tampoco existen los adolescentes del todo malvados, existen personas infelices. ¿Y qué nos puede hacer felices más que la experiencia de dar y recibir amor? La vida del ser humano es un intercambio de miradas: alguien que al mirarnos, nos arranca una primera sonrisa, y en la sonrisa que ofrecemos gratuitamente a quien está encerrado en la tristeza, y así es cómo abrimos el camino. Intercambio de miradas: mirarse a los ojos….y así se abren las puertas del corazón.

El primer paso que Dios realiza en nosotros, es un amor que se anticipa, incondicional. Dios siempre ama el primero. Dios no nos ama porque en nosotros hay motivos para ser amados. Dios nos ama porque El mismo es amor, y el amor por su propia naturaleza tiende a difundirse, a darse. Dios no vincula su benevolencia a nuestra conversión: aunque ésta sea una consecuencia del Amor de Dios. San Pablo lo dice de manera perfecta: “Dios demuestra su amor hacia nosotros, en el hecho de que aunque éramos todavía pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5,8).
Mientras aún éramos pecadores. Un amor incondicional. Estábamos lejos, como el hijo pródigo de la parábola: “cuando todavía estaba lejos, su padre lo vió, tuvo compasión….” (Lc 15,20). Por amor hacia nosotros, Dios ha realizado un éxodo de Si Mismo, para venir a nuestro encuentro, en esta tierra, dónde no era previsible encontrarle. Dios nos ha amado, aun cuando estábamos equivocados.

¿Quién de nosotros ama de esta manera, si no quien es madre o padre? Una madre sigue amando a su hijo aunque éste hijo esté en la cárcel. Yo recuerdo tantas madres, haciendo la fila para entrar en la cárcel, en la primera diócesis dónde estuve: tantas madres. Y no se avergonzaban. El hijo estaba en la cárcel, pero era su hijo. Y sufrían tantas humillaciones en la antesala, antes de entrar, pero “es hijo mío”. “¡Pero señora, su hijo es un delincuente! – “Es hijo mío”.

Sólo este amor de madre y de padre, nos hace comprender cómo es el amor de Dios.  Una madre, no pide que no se aplique la justicia de los hombres, porque todo error necesita de una redención, pero una madre no deja nunca de sufrir por el propio hijo. Lo ama a pesar de saber que es pecador. Dios hace lo mismo con nosotros: somos sus amados hijos. ¿Pero puede ser que Dios tenga algún hijo al que no ame? No. Todos somos hijos amados de Dios. No hay ninguna maldición sobre nuestra vida, solamente la Palabra de Dios, que ha sacado nuestra existencia de la nada.

La verdad de todo está en esa relación de amor que liga al Padre con el Hijo mediante el Espíritu Santo, relación en la cual, nosotros somos acogidos mediante la Gracia. En El, en Cristo Jesús, hemos sido queridos, amados, deseados. Es El quien ha impreso en nosotros una belleza primordial, que ningún pecado, ninguna elección equivocada podrá nunca borrar del todo. Nosotros, ante los ojos de Dios, somos siempre pequeños manantiales hechos para dejar brotar agua buena. Lo dijo Jesús a la samaritana: “ El agua que yo te daré, se hará en ti una corriente de agua, de la que fluye la vida eterna”. (Jn. 4,14)
Para cambiar el corazón de una persona infeliz, ¿cuál es la medicina? ¿Cuál es la medicina para cambiar el corazón de una persona que no es feliz? (responden: el amor) ¡Más fuerte! (gritan: ¡el amor!) ¡Muy listos!, muy listos, ¡todos muy listos! ¿Y cómo hacemos sentir a una persona que la amamos? Hace falta sobretodo abrazarla. Hacerle sentir que es deseada, que es importante, y dejará de estar triste.


El amor llama al amor, de un modo mucho más fuerte de cuanto el odio llama a la muerte. Jesús no murió y resucitó para si mismo, sino por nosotros, para que nuestros pecados sean perdonados. Así que es tiempo de Resurrección para todos: tiempo de levantar a los pobres de la desesperanza, sobre todo a aquellos que yacen en el sepulcro muchos más días de tres.  Sopla aquí, sobre nuestros rostros, un viento de liberación. Haz que germine aquí, el don de la esperanza. Y la esperanza es la de Dios padre que nos ama como somos: nos ama siempre, a todos. Buenos y malos. ¿De acuerdo? ¡Gracias!

martes, 13 de junio de 2017

Entre bombas, sin luz ni agua, 400 enfermos al día... Premio Aurora para el misionero

Tom Catena, de 53 años, médico católico y misionero laico, es prácticamente el único doctor en cientos de millas a la redonda, en las Montañas Nuba, en Sudán del Sur.

Calcula que es el único médico para 400.000 o 700.000 personas. Su hospital tiene 435 camas, se llama Madre de Misericordia, funciona con el trabajo de enfermeros locales y la financiación que llega de la CMMB (cmmb.org), una veterana ONG médica católica con sede en Nueva York.


400 enfermos diarios, a veces sin luz ni agua
Tom Catena amputa a los heridos de la guerra de Sudán, atiende a los enfermos de fiebres tifoideas, asiste en partos, cuida bebés, opera apendicitis... Con ayuda de sus enfermeros, atiende a unas 400 personas al día

Hace dos años, en 2015, explicaba a un periodista del New York Times, que en su hospital han caído once bombas. Ahora serán más. Al principio él y los demás (sanitarios y enfermos) huían, se encerraban en un sótano... ahora casi ni prestan atención. A veces operan sin luz, y sin agua, y sin aparato de rayos-x

Premio Aurora: para recordar el genocidio armenio
Ahora va a poder mejorar algunas cosas, porque le han galardonado -a él, seleccionándolo de entre 250 nominados- con el Premio Aurora (auroraprize.com/es/), que consta de unos cien mil dólares. Este es un premio peculiar: lo financian unas fundaciones de origen armenio que quieren recordar durante 8 años el Genocidio Armenio que tuvo lugar de 1915 a 1923. Cien años después, quieren dar un premio anual a quien haga lo contrario que en el genocidio: a quien ayude, cure, proteja...

"En memoria de los sobrevivientes acogeremos a todos aquellos que creen en la humanidad compartida", asegura la organización del premio. Más aún, Tom no sólo recibe sus cien mil dólares, sino que puede designar otras entidades que él aprecie para que se repartan hasta un millón de dólares. 

Tratamientos del siglo XIX para amputados
Lo cierto es que en el hospital Madre de Misericordia, en las Montañas Nuba, falta de casi todo. Algunos tratamientos que practica para los amputados son "de la época de la Guerra Civil americana", es decir, del siglo XIX. El doctor Tom lleva ya 10 años en las Montañas Nuba y sirve cada día del año, de lunes a domingo, a cualquier hora. Unos cuantos días al año no puede servir porque está inconsciente con malaria. Su sueldo oficial es de 350 dólares al mes. 

Él está en África por Cristo, por la fe, dice. "Recibí muchas bendiciones desde que nací: una familia amorosa, una gran educación... creo que mi obligación como humano y cristiano es ayudar", explicaba al New York Times

Nicholas Kristof, el reportero del periódico neoyorquino, escribe: "Hay muchos, muchos trabajadores humanitarios haciendo trabajos heroicos, pero la gente que, con los años, he encontrado en los lugares más imposibles, como Nuba, donde cualquier persona razonable ha huído, son desproporcionadamente no razonables por su fe".

"Él es Jesucristo"
Entre los nuba hay cristianos (católicos y anglicanos) y musulmanes. Atiende a todos, y gratis. Todos reverencian al doctor Tom. Un jefe musulmán llamado Hussein Nalukuri Cuppi dice al periodista: "Él es Jesucristo". Y se lo explica: cura a los enfermos, hace que los ciegos vean, hace caminar a los cojos... es Jesucristo. 

Pero, como Jesucristo, Tom no puede curar a todos en esta tierra. En 2014 hubo una epidemia de sarampión: atendió a 1.400 casos, se le murieron 30. 

Desde joven quería ser misionero
Desde joven, en su pueblo neoyorquino de Amsterdam, Tom Catena pensaba en hacer "cosas de misionero". Le gustaba la medicina, y se graduó en medicina con una beca de la Marina norteamericana en la Duke University. Estuvo 2 años haciendo prácticas en Kenya y otros 6 años en Nairobi, en otro hospital católico. Y en 2008 llegó a las Montañas Nuba, en el Kordofán Sur, al hospital  recién abierto por el obispo de El Obeid, Macram Gassis y las Misiones Médicas. Lo primero que le impresionó fue la gran cantidad de gente dañada y traumatizada por las heridas de más de 20 años de guerra civil, oficialmente de 1983 a 2005. Los islamistas de Sudán del Norte habían sido duros con las poblaciones de etnia nuba de Sudán del Sur. 

Y cuando llevaba allí 3 años, la guerra volvió, con combates entre facciones del Sur a partir de 2011. Todo el personal extranjero dejó el hospital: solo quedó él. 

"Como el único médico del único hospital grande de las Montañas Nuba, no podía irme con buena conciencia. Además, como misionero laico, sentía que era importante mostrar la presencia de la Iglesia en este tiempo en necesidad, que la Iglesia no abandona a su gente cuando llega una crisis", explica en la web de la CMMB.  

Entrenando responsables nativos
Entrenó rápidamente a personal nativo para ejercer como enfermeros. Ahora el hospital y sus patrocinadores financian los estudios de dos paisanos nuba que se forman como médicos en Uganda y en Kenya y volverán al hospital a trabajar cuando tengan su título. 

Tom espera que algún día los nuba puedan responsabilizarse de todo el hospital. La ayuda del Premio Aurora servirá para eso. Trabajo no faltará: de junio a noviembre hay menos heridos de guerra (porque las carreteras se hacen instransitables) pero es la temporada de malaria. Y ahora empieza a llegar el sida: unos 25 o 30 casos al año.

Abrazar al enfermo, darle la mano
A falta de medicinas y tratamientos avanzados, el doctor Tom tiene claro que no puede faltar el abrazo, la caricia, el toque físico, y más a los enfermos y amputados que son rechazados por sus sociedades, clanes o tribus. "Ven que sus cuerpos se deshacen, pero si les tocas, si les das la mano, le das una palmada en la espalda, bromeas con ellos... saben que son parte de la raza humana, como cualquier otro". 

Cómo alcanzar la plenitud: darlo todo
En 2015 le pidieron que diera un discurso a los estudiantes que se graduaban en la Brown University. "Todo el mundo busca la felicidad, todos buscan la plenitud. Pienso que si uqeréis plenitud en esta vida, os sugiero libraros de todo lo que tenéis. Vended todo lo que tenéis. Libraos de vuestras cargas y vivid una vida de servicio pleno y total para otros. Si hacéis eso, veréis que la recompensa es increíble. Ese es el reto que os lanzo". 

lunes, 12 de junio de 2017

Chopin tuvo una muerte cristiana y volvió a la fe en su lecho de muerte: una carta da los detalles

Fréderic Chopin ha sido uno de los grandes compositores de la historia además de un virtuoso del piano. Este polaco, educado en su infancia en la fe católica, pero en su juventud abandonó la fe y se juntó con una mujer divorciada.

Fue ya casi en el lecho de muerte cuando gracias a la insistencia de un sacerdote amigo suyo, Chopin volvió al catolicismo de su infancia. El padre José María Iraburu rescata en la publicación Ave María la carta escrita por este cura en el que relata pormenorizadamente la conversión del músico polaco:

Frédéric Chopin nació en el pequeño pueblo de Zelazowa Wola, Polonia, y fue bautizado el 23 de abril de 1810 en la parroquia de Brochow. Pero el día de su nacimiento, unas semanas antes de su bautismo, no consta con certeza. Él celebraba su cumpleaños el 1 de marzo. Su padre, Nicolás, era un emigrado francés que se casó con Justyna Krzyzanowska y trabajó en Varsovia como profesor particular de familias aristocráticas. Esto favoreció el acceso de Chopin en la sociedad culta.

Su madre le introdujo en la música a una edad muy temprana. Como niño prodigio, a los ocho años dio ya conciertos de piano y escribió sus propias composiciones. Formado en el Conservatorio de Música de Varsovia, sus padres, convencidos de sus prodigiosas condiciones musicales, lo enviaron a Viena, una de las más importantes ciudades en el mundo de la música. Allí debutó con gran éxito en 1829. Y en 1832 se estableció en París, donde se relacionó con otros compositores, como Franz Liszt, Vincenzo Bellini y Felix Mendelssohn. Chopin pronto fue reconocido en París como un gran pianista y compositor.

Se enamoró y vivió con una escritora divorciada
Aunque tuvo varios amoríos juveniles, ninguna de sus relaciones duró más de un año. En 1838 comenzó una historia de amor con la extravagante escritora francesa George Sand (Aurore Lucile Dupin Amantine), ya por entonces divorciada. La pareja pasó un duro invierno en Mallorca, y Chopin enfermó de tuberculosis.

En mayo de 1839 Chopin y Sand se instalaron al sur de París, en Nohant, en una casa de campo. Los siete años que allí vivieron fueron los más felices de Chopin y los más fecundos en sus composiciones musicales, siempre para piano: sonatas, nocturnos, polonesas, mazurcas, dos conciertos para piano y orquesta, logrando una gran fama como compositor y pianista, y una considerable prosperidad económica.

El avance de la enfermedad y su ruptura con Sand
A mediados de la década de 1840 empeoró la salud de Chopin y se fue deteriorando su relación con George Sand, como se refleja en la novela Lucrezia Floriani, probablemente autobiográfica, que ella publicó en  1846. Sus relaciones terminaron en 1848. Financiado por una admiradora, viajó a las Islas Británicas, donde tuvo una actividad muy intensa, descuidando un tanto las prescripciones médicas. Regresó a París, y allí murió el 17 de octubre de 1849, a los 39 años. Pasó a la historia como uno de los más grandes músicos.

Chopin se apartó de la fe en su juventud, abandonó las prácticas religiosas, convivió durante bastantes años, como ya he dicho, con la divorciada George Sand, y alejándose de Dios, se consagró toda su vida a la música. Pero el Señor misericordioso le concedió la gracia de la conversión en los últimos días de su vida. Quiso Dios elegir al sacerdote Alejandro Jelowicki, muy apreciado en la comunidad polaca de París, como mediador principal de su gracia salvadora. Se conserva una carta del P. Jelowicki escrita el 21 de octubre de 1849 a la señora Saveria Grocholska, en la que narra al detalle la conversión final de Chopin y su santa muerte.

La carta en la que se cuenta su conversión
Lo que sigue es el texto de la carta del P. Jelowicki:

«Estimadísima señora. Estoy todavía bajo la impresión de la muerte de Chopin, ocurrida el 17 de octubre de este año [1849]. Ya desde hace mucho tiempo la vida de Chopin estaba suspendida de un hilo. Su organismo, siempre delicado y débil, se consumía día a día como la llama de su genio.

«Durante muchos años la vida de Chopin fue apenas un aliento. Su frágil y débil cuerpo estaba visiblemente desajustado para la fortaleza y fuerza de su genio. Era una maravilla que en un estado tan débil pudiera siquiera vivir, y en ocasión actuar con gran energía. Su cuerpo era casi diáfano; sus ojos estaban casi ensombrecidos por una nube de la cual, de vez en cuando, destellaban los rayos de su mirada. Amable, bondadoso, rebosante de humor, y en toda forma encantador, no parecía ya pertenecer a la tierra, mientras que desafortunadamente no había todavía pensado en el Cielo. Tenía buenos amigos, pero muchos de ellos malos amigos. Estos malos amigos eran sus aduladores, eso es, sus enemigos, hombres y mujeres sin principios, o mejor dicho con malos principios. Hasta su éxito sin rival, tanto más sutil y por lo tanto mucho más estimulante que el de todos los demás artistas, llevaba la guerra a su alma y contuvo la expresión de la fe y de la oración. Las enseñanzas de la madre más cariñosa y piadosa se convirtieron para él en un recuerdo del amor de su infancia. En lo que ocupaba la fe, la duda se había adentrado, y sólo esa decencia innata en su generoso corazón le impidió el darse gusto en el sarcasmo y la burla de las cosas santas y de las consolaciones de la religión.

«Mientras estaba en esta condición espiritual, le atacó la enfermedad pulmonar que pronto se lo llevaría de nosotros. El conocimiento de esta cruel enfermedad llegó a mis oídos a mi vuelta de Roma. Me apresuré a visitarlo con el corazón saliéndome del pecho, para ver una vez más al amigo de mi juventud, cuya alma me era infinitamente más querida que todo su talento. Le encontré no más delgado, porque eso era imposible, pero sí más débil. Su fuerza se hundió, su vida palidecía visiblemente. Me abrazó con afecto y con lágrimas en sus ojos, pensando no en su propio dolor, sino en el mío. Me habló de mi pobre amigo Eduard Worte, a quien acababa de perder, ya sabes cómo. (Fue fusilado, un mártir de la libertad, en Vienna, 10 de noviembre, 1848).

«Aproveché su emocionada disposición para hablarle sobre su alma. Le traje a la mente la piedad de su infancia y la de su querida madre. “Sí”, dijo él, “para no ofender a mi madre no me moriría sin los Sacramentos, pero de mi parte no los considero en el sentido que deseas. Comprendo la bendición de la confesión sólo como una descarga de un corazón pesado en una mano amistosa, pero no como un Sacramento. Estoy listo para confesarme si lo deseas, porque te quiero, no porque me parezca necesario”. Basta ya: una multitud de discursos antireligiosos me llenaron de terror y de cuidado por esta alma elegida, y no temía nada más que el ser llamado para ser su confesor.

«Varios meses pasaron con conversaciones parecidas, tan dolorosas para mí, el sacerdote y el sincero amigo. Pero me aferré a la convicción de que la gracia de Dios obtendría la victoria sobre su alma rebelde, aunque no sabía cómo. Después de todos mis esfuerzos, me quedaba la oración como único refugio.

«En la tarde del 12 de octubre me había retirado con mis hermanos para rezar por un cambio de mente en Chopin, cuando fui llamado por orden del médico, que temía que no sobreviviría la noche. Me apresuré a su lado. Apretó mi mano, pero me pidió que me fuera enseguida, mientras me aseguraba que me quería mucho, pero que no deseaba hablar conmigo.

«¡Imagínate, si puedes, la noche que pasé! El día siguiente era el 13, la fiesta de S. Eduardo, el santo patrón de mi pobre hermano. Celebré la Misa por el reposo de su alma y recé por el alma de Chopin. “Dios mío”, supliqué, “si el alma de mi hermano Edward te complace, concédeme, este día, el alma de Frederic”.

«Doblemente afligido, fui entonces al hogar melancólico de nuestro pobre enfermo.

«Le encontré con el desayuno, que estaba servido tan cuidadosamente como siempre, y después de que me invitó a compartirlo, le dije: “Amigo mío, hoy es el santo de mi pobre hermano”. Él me suplicó: “¡No hablemos de ello!”. “Mi más querido amigo”, continué, “debes darme algo por el santo de mi hermano”. “¿Y qué te daré?” “Tu alma”. “¡Ah! Comprendo. Aquí está; ¡tómala!”.

«Ante esas palabras, una indescriptible alegría y angustia se apoderaron de mí. ¿Qué le debería decir? ¿Qué debería de hacer para restaurar su fe, cómo no perder en vez de ganar esta querida alma? ¿Cómo debería empezar a llevarlo de regreso a Dios? Me tiré sobre mis rodillas, y después de un momento recogiendo mis pensamientos, grité en lo más profundo de mi corazón: “¡Atráele hacia ti Tú mismo, Dios mío!”

«Sin decir una palabra le mostré el crucifijo a nuestro querido inválido. Rayos de luz divina, llamas de fuego divino, corrieron, diría yo, visiblemente de la figura del Salvador crucificado, y al instante iluminaron el alma y encendieron el corazón de Chopin. Lágrimas ardientes corrieron de sus ojos. Su fe revivió de nuevo, y con un indecible fervor se confesó y recibió la Santa Cena. Después del sagrado Viático, penetrado por la consagración celestial que los Sacramentos derraman sobre las almas piadosas, pidió la Extremaunción. Deseó pagar con esplendidez al sacristán que me acompañaba, y cuando le comenté que la suma que presentaba era veinte veces excesiva, respondió: “No, porque lo que he recibido no tiene precio”.

«Desde esta hora era un santo. La lucha mortal comenzó y duró cuatro días. La paciencia, la confianza en Dios, hasta la gozosa seguridad, nunca le abandonaron, a pesar de todos sus sufrimientos, hasta su último aliento. Estaba verdaderamente feliz, y se decía feliz. En medio de los más agudos sufrimientos expresaba sólo un gozo extático, un conmovedor amor de Dios, agradecimiento por haberle conducido de vuelta a Dios, desprecio del mundo y de sus bienes, y un deseo por una muerte pronta.

«Bendecía a sus amigos, y cuando, después de una crisis aparentemente última, se veía rodeado por la multitud que día y noche llenaba su cuarto, me preguntaba: “¿Por qué no rezan?” Ante estas palabras, todos cayeron de rodillas, y hasta los protestantes se unían a las letanías y oraciones por los difuntos.

«Día y noche estrechaba mi mano, y no dejaba que me apartara de él. “No, no me dejarás en el último momento”, dijo, y se apoyó contra mi pecho como un niño pequeño se esconde en el pecho de su madre en un momento de peligro.

«En seguida llamó a Jesús y a María, con un fervor que se extendía al Cielo; pronto besó el crucifijo en un acceso de fe, esperanza y caridad. Expresó las más conmovedoras palabras. “Amo a Dios y al hombre”, dijo. “Estoy contento de morir así; no llores, mi hermana. Amigos míos, no lloréis. Soy feliz. Siento que me muero. ¡Adiós, rezad por mí!”

«Agotado por convulsiones mortales, les dijo a los médicos: “Déjenme morir. No me mantengan más tiempo en este mundo de exilio. Déjenme morir. ¿Por qué prolongan mi vida cuando he renunciado a todas las cosas y Dios ha iluminado mi alma? Dios me llama: ¿por qué retenerme?”

«En otra ocasión dijo: “¡Hermosa ciencia, que sólo le deja a uno sufrir más tiempo! Si pudiera devolverme mi fuerza, cualificarme para hacer cualquier bien, hacer cualquier sacrificio… Pero una vida de desmayos, de pena, de dolor para todos los que me aman, prolongar tal vida… ¡Qué hermosa ciencia!”

«Entonces dijo de nuevo: “Me dejas sufrir cruelmente. Quizás te has equivocado sobre mi enfermedad. Pero Dios no se equivoca. Me castiga, y por eso Lo bendigo. ¡Qué bueno es Dios castigándome aquí abajo! ¡Qué bueno es Dios!”

«Su lenguaje habitual era siempre elegante, con palabras bien elegidas. Pero para expresar al fin su gratitud a todos, y a la misma vez, toda la miseria de los que mueren sin reconciliarse con Dios, exclamó: “Sin ti hubiera muerto («krepiren») como un cerdo”.

«Mientras moría todavía invocaba los nombres de Jesús, María, José, besaba el crucifijo y lo apretaba contra su corazón exclamando: “¡Ahora estoy en la fuente de la Bienaventuranza!”

«Así murió Chopin, y de verdad fue su muerte el más bello concierto de toda su vida.

«Rogad por él, señora».